Palabras de Desamor De ti Chile

By Roberto G. Aurioles

Bailando juntos

Es curioso: cada vez que decido soltar los amores del pasado —borrarlos de mis redes, de mis rutinas, de mis pensamientos— y volver a mí, a mis amistades, a mi propia alegría… la vida parece conspirar y poner a alguien nuevo en mi camino. Así fue en Electric Daisy Carnival, uno de los festivales de música electrónica más grandes del mundo.

Fue bonito desde antes de empezar. Lo vi a lo lejos y algo en mí se encendió. No sabía si era mutuo, no sabía nada en realidad… solo que había una energía distinta. Después, salí del público y ahora sí, frente a frente, intercambiamos palabras torpes, sonrisas nerviosas, miradas que decían más que cualquier frase. La conexión era evidente, casi eléctrica.

Tomé su mano sin pedir permiso al miedo. Sin saber si lo incomodaría. Solo supe que no quería soltarla.

Caminamos hacia otro escenario como si el festival hubiera sido diseñado para ese trayecto. Entre risas, coqueteos y conversaciones que fluían cada vez más suaves, todo se fue confirmando. Hasta que, sin planearlo demasiado, nuestros labios coincidieron. Fue un primer beso un poco torpe, sí… pero tierno. De esos que no buscan perfección, sino verdad. Y ahí, en medio de luces y bajos profundos, sellamos lo que ambos ya sabíamos.

Después, el tiempo dejó de importar. No nos separamos ni un instante. Yo, con mi energía alegre, desmadrosa y bailarina; él, tímido pero dispuesto, acoplándose poco a poco a mi ritmo, a mi mundo. Fue hermoso coincidir así, dejarnos llevar por la música, bailar al mismo compás, sentir que el festival nos abrazaba mientras nos descubríamos.

Y como toda canción, también esa noche terminó. Las luces se apagaron, la música cesó, y cada uno tomó su camino.

No sé si volvamos a coincidir. Pero algo sí sé: fue hermoso darme cuenta de que todavía quiero empezar otra historia. Que aún tengo ganas de cuidar a alguien, de mostrarle lo luminosa que puede ser la vida… y de caminar de la mano, aunque no sepamos cuánto durará la canción.