A veces me pregunto si alguna vez se te cruza mi nombre por la cabeza.
No en esos momentos obvios… sino en los pequeños. Cuando escuchas una canción que se parece a algo que vivimos. Cuando pasas por un lugar que alguna vez compartimos. O cuando, sin razón aparente, te llega ese recuerdo breve que dura apenas unos segundos pero que deja una sensación rara en el pecho.
Porque a mí me pasa.
No todo el tiempo, pero sí en esos momentos silenciosos en los que la memoria se cuela sin pedir permiso. Y entonces me pregunto si allá, en tu mundo, existe también ese instante en el que algo te hace pensar en mí.
No lo pregunto con expectativa ni con reclamo. Solo con curiosidad.
Porque hay personas que pasan por tu vida… y luego están las que, incluso cuando ya no están, siguen dejando pequeñas órbitas dentro de ti.
A veces me pregunto si yo soy una de esas para ti.
Si alguna vez, en medio de tu día, te descubres recordando cómo era estar cerca de mí.
O si todo eso ya se volvió solo una historia que quedó atrás.
Supongo que nunca lo sabré.
Pero hay noches en las que me gusta imaginar que, en algún punto del mundo, por un segundo… tú también me recuerdas.