Palabras de Desamor De ti Chile

By Roberto G. Aurioles

Ojalá algún día podamos repetirnos

Hay días en los que despierto con la sensación de que todavía estás aquí.

Como si en algún rincón del tiempo siguiéramos abrazados,
con tu cuerpo junto al mío,
dejando que el calor le gane al frío.

A veces extraño lo simple:
hacerte desayuno, el café de la mañana,
la emoción silenciosa de saber que ibas a volver,
como quien espera algo que sabe que le pertenece… aunque nunca fue realmente suyo.

Y es que sí…
me gustaría repetir.

Repetir esa sensación de que el corazón encuentra hogar en alguien más.
Repetir la calma, la complicidad, lo que fuimos cuando todo fluía sin esfuerzo.

Si la vida nos diera otra oportunidad,
me gustaría hacerlo distinto.
Más consciente, más presente… sin dar nada por hecho.

Pero también entiendo algo:
no todo lo que queremos repetir está destinado a volver.

Y aunque una parte de mí aún te elige,
otra empieza a entender que amar también es soltar.

Quizás algún día coincidamos de nuevo.
En otro momento, en otra versión de nosotros,
sin pendientes, sin ruido… y entonces veremos qué pasa.

Por ahora, me quedo con lo que fue.
Y con lo que, por un instante, se sintió como todo.

Soltar también es avanzar

Hubo un momento en el que creí que esperar era una forma de amar.
Que insistir, sostener y no soltar, hablaba de lo mucho que estaba dispuesto a dar.

Pero con el tiempo entendí algo distinto:
también hay amor en saber cuándo detenerse.

Han sido meses de silencio, de intentos que no encuentran respuesta, de ilusiones que solo viven en mi mente. Y llega un punto en el que uno se cansa… no de amar, sino de sostener algo solo.

No puedo seguir atado a una historia que ya no se está escribiendo conmigo.

Hoy elijo soltar.
No porque deje de sentir, sino porque necesito paz.
Porque ya sufrí suficiente intentando que algo pase, cuando la realidad ha sido clara.

Seguir esperando no va a cambiar las cosas.
Y aunque una parte de mí quisiera creer que en algún futuro coincidiremos y todo se acomodará… hoy entiendo que mi vida no puede quedarse en pausa por esa posibilidad.

Si algún día volvemos a encontrarnos, será desde otro lugar, desde otras versiones, y que pase lo que tenga que pasar.

Pero hoy, por mí, me voy.

Te dejo ir con cariño, pero también con claridad.
Te dejo en tu silencio, porque ahora entiendo que eso también es una respuesta.

Y yo… sigo adelante.

Porque sé que soltar esto no me rompe, me construye.
Me empuja, me libera, me acerca a todo lo que sí está destinado para mí.

Quizás algún día mi ausencia también diga algo.
Y tal vez entonces sea tarde.

Pero eso ya no me corresponde.

Aprendiendo a soltarte

Me sorprende cómo, de alguna forma, siempre termino pensando en ti.

A veces me dan ganas de hacer algo muy de película… tomar un vuelo, llegar a tu ciudad, encontrarte y decirte todo lo que todavía siento. Pero también entiendo que la vida real no funciona así.

Con el tiempo he ido aceptando algo que me costaba ver: muchas de esas historias siguen viviendo más en mi mente que en la realidad. Porque encontrarte de este lado… ya no es tan fácil.

No te voy a mentir, soltar esto no ha sido sencillo. Hay momentos en los que quisiera desaparecer todo rastro, y otros en los que simplemente me nace saber de ti. Supongo que así se siente cuando algo fue real.

También entiendo algo importante: si los dos quisiéramos lo mismo, no habría tanta distancia.

No te escribo para presionarte ni para pedirte nada. Solo porque sería deshonesto fingir que no significaste, y de cierta forma sigues significando, algo muy especial para mí.

Estoy aprendiendo a soltar… a mi ritmo.

Y ojalá, donde sea que estés, estés bien.

¿Quién eres Roberto? ¿Qué es lo que realmente quieres?

Menudos días introspectivos que he tenido…. creo que es normal después de meses tan caóticos, ahora que todo está fluyendo bien, puedo tener tiempo y calma de pensar en mí, estabilizarme.

Es curioso, últimamente cuando salgo de fiesta o de “desmadre”, no dejo de sentirme que me estoy alejando de mis metas y propósitos. Es como si mi vieja identidad, estuviera chocando con esta nueva. Me quiero alejar de las drogas, del alcohol, de todo eso, pero sigo atrapado en un círculo de amistades y profesión donde eso es el pan de cada día. Y empiezo a preguntarme, ¿sigo encajando aquí?

Mis amigos, los amo con toda el alma, pero sé que salir con ellos va a implicar, excesos, y digo, eso no me molesta tanto, el problema es la resaca emocional los días siguientes. Darme cuenta que estoy a miércoles y que ya perdí el lunes y martes para hacer cosas realmente productivas.

Creo que ya no encajo en mi realidad… ese Roberto, ¿realmente era Roberto? ¿O era un personaje creado, una identidad que encajaba más en el mundo de la farándula y la fama?

Gommo…. ¿en qué te convertí? ¿en qué momento te perdiste en el camino?

¿Dónde quedó tu verdadero estilo? ¿Tu autenticidad? ¿Tu aura bonita?

Ya no has producido música….
Ya tocas siempre lo mismo….
Y ya estás parado… pasaste de esta en la cima, a paralizarte por miedo, y por presión.

Pero, ¿qué es lo que realmente quieres Gommo?
¿Realmente quieres seguir viviendo?
¿O es momento de que Roberto tome las riendas de la vida?

Creo que te voy a dormir temporalmente…..
En lo que recuperas la claridad de tu rumbo, que sé lo estás haciendo.

Roberto vuelve al juego.

Y vuelve con un proyecto nuevo.

Mi voz, al fin será escuchada.
Ya no tendré miedo del qué dirán.
Tengo mucho qué decir.
Ex-amores de los que tengo que hablar.
Gritarle mi amor a través de versos.
Que se escuchen hasta la cordillera de los Andes.

Y que la voz me abra nuevos caminos,
Sane mi alma,
y te haga saber lo mucho que al día de hoy, sigo pensando en ti.

Eso es lo que quiero…

Que la verdad al fin salga a la luz.
No me quiero guardar más las palabras.

Porque la palabra es fuerte, como la de Dios.

¿Me sigues pensando?

A veces me pregunto si alguna vez se te cruza mi nombre por la cabeza.

No en esos momentos obvios… sino en los pequeños. Cuando escuchas una canción que se parece a algo que vivimos. Cuando pasas por un lugar que alguna vez compartimos. O cuando, sin razón aparente, te llega ese recuerdo breve que dura apenas unos segundos pero que deja una sensación rara en el pecho.

Porque a mí me pasa.

No todo el tiempo, pero sí en esos momentos silenciosos en los que la memoria se cuela sin pedir permiso. Y entonces me pregunto si allá, en tu mundo, existe también ese instante en el que algo te hace pensar en mí.

No lo pregunto con expectativa ni con reclamo. Solo con curiosidad.
Porque hay personas que pasan por tu vida… y luego están las que, incluso cuando ya no están, siguen dejando pequeñas órbitas dentro de ti.

A veces me pregunto si yo soy una de esas para ti.

Si alguna vez, en medio de tu día, te descubres recordando cómo era estar cerca de mí.
O si todo eso ya se volvió solo una historia que quedó atrás.

Supongo que nunca lo sabré.

Pero hay noches en las que me gusta imaginar que, en algún punto del mundo, por un segundo… tú también me recuerdas.

La gravedad que aún siento hacia ti

Estuve un rato perdido, pero de alguna forma me alegra sentir que he vuelto a mi propio hogar.

Este 2026 me ha tratado raro… cumplir 30 me aterrizó más de lo que imaginaba, pero para bien. He pasado mucho tiempo conmigo mismo, explorando mi propia soledad. Y curiosamente, aunque sigo conociendo gente, me he dado cuenta de que ahora mismo no estoy en el mood de datear. Hay algo en esta etapa que me pide silencio, foco, proyectos propios… entenderme mejor antes de intentar compartir mi mundo con alguien más.

Pienso en futuros prospectos, en relaciones, y no sé… todavía no me siento listo. Siento que aún hay cosas que sanar, viajes que me debo, preguntas que siguen abiertas dentro de mí.

Y aun así, con todo este tiempo que ha pasado, hay algo curioso: sí te he extrañado. No de una forma desesperada, sino como se extraña una canción que marcó una etapa importante de tu vida. Algo que sabes que ya no suena todos los días, pero cuyo eco sigue viviendo en algún lugar de ti.

Supongo que también estoy aprendiendo a convivir con la posibilidad de que quizá no volvamos a encontrarnos… aunque una pequeña parte de mí sospecha que el universo a veces tiene formas extrañas de cruzar de nuevo a las personas.

Creo que fui demasiado drástico cuando todo terminó. Siempre he tenido esa tendencia: cerrar puertas con fuerza cuando en realidad bastaría con dejarlas entornadas. Tal vez tengo que aprender a ser menos duro… conmigo y con los demás.

A veces me pregunto si realmente se puede ser amigo de tu ex.

Y si algún día volviera a verte… no sé exactamente qué sentiría. Pero sospecho que algo en mí se desordenaría. Como si mi cuerpo recordara algo antes que mi cabeza. Porque hay atracciones que no dependen del tiempo ni de la lógica.

Tal vez por eso me sigo preguntando: ¿por qué había tanto magnetismo entre nosotros?

Bailando juntos

Es curioso: cada vez que decido soltar los amores del pasado —borrarlos de mis redes, de mis rutinas, de mis pensamientos— y volver a mí, a mis amistades, a mi propia alegría… la vida parece conspirar y poner a alguien nuevo en mi camino. Así fue en Electric Daisy Carnival, uno de los festivales de música electrónica más grandes del mundo.

Fue bonito desde antes de empezar. Lo vi a lo lejos y algo en mí se encendió. No sabía si era mutuo, no sabía nada en realidad… solo que había una energía distinta. Después, salí del público y ahora sí, frente a frente, intercambiamos palabras torpes, sonrisas nerviosas, miradas que decían más que cualquier frase. La conexión era evidente, casi eléctrica.

Tomé su mano sin pedir permiso al miedo. Sin saber si lo incomodaría. Solo supe que no quería soltarla.

Caminamos hacia otro escenario como si el festival hubiera sido diseñado para ese trayecto. Entre risas, coqueteos y conversaciones que fluían cada vez más suaves, todo se fue confirmando. Hasta que, sin planearlo demasiado, nuestros labios coincidieron. Fue un primer beso un poco torpe, sí… pero tierno. De esos que no buscan perfección, sino verdad. Y ahí, en medio de luces y bajos profundos, sellamos lo que ambos ya sabíamos.

Después, el tiempo dejó de importar. No nos separamos ni un instante. Yo, con mi energía alegre, desmadrosa y bailarina; él, tímido pero dispuesto, acoplándose poco a poco a mi ritmo, a mi mundo. Fue hermoso coincidir así, dejarnos llevar por la música, bailar al mismo compás, sentir que el festival nos abrazaba mientras nos descubríamos.

Y como toda canción, también esa noche terminó. Las luces se apagaron, la música cesó, y cada uno tomó su camino.

No sé si volvamos a coincidir. Pero algo sí sé: fue hermoso darme cuenta de que todavía quiero empezar otra historia. Que aún tengo ganas de cuidar a alguien, de mostrarle lo luminosa que puede ser la vida… y de caminar de la mano, aunque no sepamos cuánto durará la canción.

Podría estar muerto y no te importaría

El miedo se apoderó de México a partir de la mañana del domingo. Y es que lo que pasó, fue algo único y extraordinario, algo que jamás pensaría que podría pasar. La muerte de tal narcotraficante sí que sacudió al país, lo llenó de un luto tenebroso, silencioso, lo volvió un infierno donde todos teníamos miedo por salir.

Jamás me imaginé ver a mi paraíso, Vallarta, en tan terrible situación. Explosiones por todos lados, coches quemados, negocios siendo saqueados e incendiados. La bahía se cubrió de una atmósfera de contaminación y maldad, ansiedad colectiva. Es curioso, porque sí hemos atravesado crisis similares como huracanes o fenómenos naturales, pero esta vez… fue todo a causa de la maldad humana.

Al menos al día de hoy… creo que ya todo se está tranquilizando y volviendo a la normalidad. Pero sí fueron días donde dormir era imposible, por la ansiedad y pesadillas, y al despertar una profunda tristeza nos invadió en el silencio eterno. Me hubiera gustado recibir un mensaje tuyo… un aunque sea, “vi lo que está pasando, ¿te encuentras bien?”, pero como siempre, brillaste por tu ausencia.

Creo que todo esto me hizo pensar muy a fondo, si yo en situaciones de alto riesgo, donde se supo a nivel mundial que, donde yo vivo, fue una ciudad muy afectada, no te nació escribirme. ¿Por qué yo me debo seguir preocupando por ti? ¿Por qué sigo enfocando mi energía en que tú te encuentres bien? ¿Por qué sigo al pendiente?

Creo que no tiene sentido invertirte ya nada. Me podrían matar y a ti te daría igual, quizás y es porque yo ya estoy muerto para ti.

Pero… yo ya no voy a morir por ti. No voy a sufrir por ti. No voy a llorar por ti. No voy a pensar en ti. Tengo que ser recíproco con tu indiferencia, y sinceramente creo que ya ni tu recuerdo me sirve.

Mis prioridades están cambiando

Es raro… aunque sé que todo va a mejorar, no dejo de sentirme extrañamente vacío y triste. Creo que tiene que ver con el bajón emocional después de un fin de semana lleno de emociones y diversión. Pero… creo que ya no quiero sentirme así.

Ya no me está gustando perder un día o dos en cama, acostado, recuperándome de la resaca y sin hacer algo realmente de provecho. Siento que el tiempo muchas veces se me va en esto, y quiero aprovechar más mi vida y mis días.

He notado que gracias a este pensamiento, he andado más proactivo y procrastino menos. Estoy combatiendo la peor amenaza: mi celular. Ya hasta le puse la pantalla en blanco y negro para que se vea menos emocionante y quién diría que algo tan sencillo realmente haría la diferencia.

Siento que estoy recuperando mi vida, mi energía, mi verdadero yo. Este fin de semana es el EDC, y aunque según dije que iría aunque sea un día, la verdad es que no es algo que me llame verdaderamente la atención…. creo que yo ya estoy en otro momento de mi vida. Quiero gastar en experiencias diferentes, ya no estar tanto metido en festivales o en fiestas, al menos, si voy a hacer ese gasto, que sea algo nuevo o en otro lugar.

Tengo la mente bien enfocada en mi bienestar, necesito recuperarme física, mental y económicamente. Sé que no es un proceso de la noche a la mañana, pero me siento orgulloso que verdaderamente estoy viendo una mejoría en todo.

Voy a seguirme alejando definitivamente del alcohol y las sustancias, porque en estos momentos en verdad no me aportan nada más que una euforia temporal. Creo que conecto mejor con las personas cuando estoy yo en mis cinco sentidos. Me gusta acordarme de todo, sentirme bien al día siguiente, y me he dado cuenta que esas sustancias me alejan de lo que quiero construir.

No sé si estoy madurando, o por qué estaré cambiando tan radicalmente. Creo que era algo que yo muy en el fondo, desde hace mucho mucho tiempo, quería hacer, pero por algún motivo me veía involucrado siempre en lo mismo, ya sea por mi trabajo como artista, o por mi círculo de amigos, o mi entorno familiar. El alcohol no deja de ser algo muy normalizado en la sociedad mexicana. Le tengo envidia a las nuevas generaciones que al parecer vienen menos viciosas que nosotros.

Me alegra que estoy recuperando poco a poco el control de mi vida, pero no cantaré victoria hasta estar realmente al 100%. Queda mucho por hacer, pero sé que si sigo así lograré algo grande.

Gracias Ellen Allien

Definitivamente estoy cambiando.

Este fin de semana vino mi DJ favorita a Ciudad de México, Ellen Allien, justo el de arriba me permitió pasar el 14 de febrero, un día que de por sí nunca me ha tocado celebrar con una pareja. La verdad tenía mucho miedo de que me fuera a sentir triste, dolido, o solo, pero fue todo lo contrario. Este sábado fue perfecto.

Fui a Xochimilco a una fiestota donde los cantaros de tequila no pararon, vimos un atardecer hermoso e incluso tuve la oportunidad de tocar un set. Conocí a mucha gente nueva, y traía una energía demasiado alta. Mucha gente me felicitó y la verdad la pasé super bien. Tremendo precopeo para posteriormente llegar directo a Ellen Alien y bailarle con todo.

Me encantó su set, pero sobretodo, me encantó esa intimidad que se pudo sentir cerca del DJ booth, toda la gente andábamos disfrutando, bailando, sentí una armonía y felicidad muy bonita. Para cerrar con broche de oro, no pudo faltar nuestra foto juntos. Algo que me agrada mucho de Ellen es no sólo su técnica impecable y dura a la hora de tocar, sino también su persona y aura, llena de alegría y amabilidad. Me dió mucha alegría verla de nuevo, la verdad fue una sorpresa muy agradable que pudiéramos coincidir nuevamente en la Ciudad de México.

Me siento muy agradecido con la vida y el destino por permitirme vivir esta experiencia, han sido días demasiado difíciles y poder tener un respiro de esta manera es algo que valoro mucho. Esta semana ya me siento más tranquilo y sé que todo irá mejorando, sólo debo mantenerme enfocado en lo que realmente importa.

Gracias Ellen por ser una inspiración, y por compartir tu arte con el mundo, me recuerdas lo bonito de la industria y el motivo por el cuál yo empecé a tocar como artista. Siempre me sorprendes en cada set, y siempre serás una garantía.