La vida no termina de sorprenderme, y es que cuando la vida ya no te quiere en ciertas situaciones, o con ciertas personas, siempre es demasiado sabia y clara.
Desde que empezó el año lo he tenido bastante claro, el nuevo rumbo que mi vida debería tomar. Y es que me sentía como vacío, como si de la nada, en todo lo que me estuviera involucrando, ya no me representara para nada. Y aunque no me estaba resistiendo al cambio, de una u otra forma, seguía cayendo en las mismas situaciones, y cada vez confirmando más que yo ya no encajo ahí.
Hoy… creo que veo todo con bastante claridad. Ya no me puedo aferrar a esa anterior identidad, a esa anterior relación, a esas amistades que ya no encajan en mi vida, incluso, hasta sentía la urgencia de salir de mi bello Puerto Vallarta. Al menos darme un break, volverme a perder en la vida citadina real.
Y es que todo lo veo bastante claro:
– Un nuevo hogar.
– Muchos viajes.
– Nuevos proyectos.
– Nuevos clientes.
Todo gracias a una nueva identidad que he estado trabajando, y en esta semana, mágicamente todo se está alineando de acuerdo a este nuevo yo.
Estoy emocionado, voy a volver a vivir en La Roma, obviamente me estaré dando mis vueltas en Puerto Vallarta. Incluso me están invitando a varias cosas de mi antigua universidad, nuevos clientes están llegando, retomando el mundo de la publicidad y la industria del diseño. Varias viejas y exitosas amistades están volviendo a mi vida, y otras nuevas bastante interesantes se están manifestando. Pero lo sorprendente es que todo mágicamente se está dando, sin que yo realmente me esfuerce, como si la vida me dijera: Roberto, estás listos, sabes qué hacer y cómo, y bandeja de plata me pusiera esta nueva vida. Sé que requerirá mucho más esfuerzo y compromiso de mi parte, pero en verdad, no me molesta. Las cosas que valen la pena, cuestan.
Es como si ese Roberto de hace 3 años, exitoso y que se comió con todo a la ciudad, estuviera de vuelta, pero esta vez más fuerte, más sabio y estratégico.
Tengo muy claros los pasos a seguir, y debo hacerle caso a estas oportunidades y llamados, que la vida me lleva dando desde enero.
Voy a dejar de aferrarme a todo eso que sé perfectamente me ha estado atrasando y limitando. Toca soltar eso último a lo que me he estado aferrado.
No voy a estar persiguiendo, lo que la vida no quiere para mí.
Y no me da miedo….. porque tengo tan claro el éxito que se viene a mi vida. ¡Estoy emocionado!
Se vienen muchos cambios radicales en este fin de semana, ¡vamos con todo!