Palabras de Desamor De ti Chile

By Roberto G. Aurioles

Dejar ir como verdadero acto de amor

Dicen que hay que dejar ir, como si fuera una frase sabia y no un consuelo barato.
Pero ¿quién suelta con facilidad con quién aún quieres quedarte?
No tiene sentido.
Lo honesto sería admitir que casi todos, tarde o temprano, nos arrepentimos de no haber hablado a tiempo, de haber sido tajantes cuando bastaba con quedarnos. Porque cuando la cabeza se enfría, el silencio ya hizo su trabajo y lo irreversible se vuelve costumbre.

A veces pienso que el amor, en esta época, se volvió frágil por elección.
Se promete mucho, se sostiene poco.
Nadie quiere cargar con el peso de cuidar algo.
Se habla de fluir, pero se huye al primer remolino.
Se llaman vínculos a lo que apenas roza la piel.
No sorprende entonces que las bodas sean raras y el compromiso casi un gesto arqueológico.

Y quizá por eso empiezo a creer que el único amor que no traiciona es el que se ejerce hacia uno mismo.
Retirarse a tiempo.
Dejar de ofrecer el corazón a quien ya ni siquiera ofrece palabras.
Ni un saludo.
Ni una fecha recordada.
Ni el gesto mínimo de humanidad.
No somos nada —lo entiendo—, pero este borrarte por completo se siente más a inmadurez que a cierre.

Me duele aceptarlo, pero tendré que dejarte ir.
No como derrota, sino como dignidad.
Seguir buscándote cuando no hay respuesta es una forma lenta de desaparecerme a mí.
Y no lo merezco.
Tendré que entrenar a mi mente para soltarte, no solo como amor, sino como posibilidad, como amistad, como recuerdo al que aún le hablaba.

Tu postura es clara.
La mía, por fin, empieza a serlo.
Yo sigo invirtiendo energía donde ya no hay eco, y eso —aunque me avergüence— termina pareciendo patético.

Pero incluso de eso se aprende.
A veces soltar no es dejar de amar,
es dejar de abandonarse.

Pesadilla sin terror

Hoy tuve una pesadilla, pero no fue de nada realmente espantoso o espeluznante, no obstante, sentí ese mismo terror al final, como cuando te matan dentro de un sueño y despiertas gritando.

El sueño era simple, de hecho era agradable, porque por algún motivo estaba contigo, en tu antiguo departamento. Estábamos conviviendo y reencontrándonos, de hecho hasta aparecías tú con una nueva pareja. Todo iba relativamente bien, pero el final fue muy abrupto, repentinamente me decías que empacara todas mis cosas y que me tenía que ir, que no podía dejar ninguna pertenencia mía, pues tú no ibas a guardarlas o conservarlas pues sería la última vez que nos veríamos en toda la vida.

Ese momento me invadió el terror, pues al darme cuenta que se repetía lo que había ocurrido hace un año, esa sensación de ansiedad y miedo invadía de nuevo mi ser. Fue cómo revivir ese momento… y yo por más que te decía que no quería que fuera la última vez que nos viéramos, fuiste firme y claro.

Después de eso, desperté, muy agitado, y asustado, como si de una pesadilla se hubiera tratado…

Me quedé pensando si quizás realmente eras tú manifestándote en mi sueño. Tu rechazo y desprecio hacia mí no sé porque lo puedo sentir, quizás y fue tu modo abstracto de comunicármelo. Como sea, tomaré este sueño como una despedida, porque veo complicado que nos volvamos a ver en persona.

Si algún día llega a ocurrir…. espero todo sea distinto y no confirmarlo como un dejà vu.

Un housito y felicidad

Yo sé que parezco una persona muy deprimente en este blog, pero la verdad es que ustedes sólo leen mis momentos más tristes en el transcurso del día. En general, la gente siempre me ha percibido como una persona feliz, sonriente, con ganas de bailar, disfrutar, compartir. Me gusta esa parte de mí, creo que es lo que me salva que muchos me manden a volar. Y es que esa es mi verdadera esencia.

Aunque siempre sufra de desamor, aunque la vida se ponga tensa, no hay que dejar de amar y de creer en que en lo que llegamos a la luz al final del tunel, hay que iluminar el tunel al máximo y disfrutar el camino. La música siempre ha sido mi principal herramienta, pues es el modo en el que conecto con mis verdaderos sentimientos. Ya sea llorando escuchando a la sirena de Lana del Rey, sintiéndome una perra inalcanzable con Britney. En un rooftop coqueto bailando con gente bien al ritmo del house, o al borde del extasis de la vida en una bodega con techno industrial. Perreando hasta el suelo con Bad Bunny, o fragmentándome en mafioso con un afro house. La música siempre ha sido importante para mí en distintas etapas de mi vida.

Y creo que por eso me dedico a lo que me dedico, me encanta compartir y conectar con las personas de este modo. No se necesitan palabras, sólo seguir el ritmo y bailar, todos juntos, al unisono y dejando los problemas atrás. La música es de las pocas cosas que creo que mantiene a la humanidad, siendo humana.

Espero algún día lanzar todas mis canciones, tanto las de electrónica así como las cuales donde mi terrible voz aguda es la protagonista. Creo que tengo mucho que decir al mundo, y ustedes están siendo los primerizos en leer mi mente en estas palabras de desamor. Espero pronto poderles compartir lo que siento también a través de la música.

Por el momento, me toca desapegarme de todos esos sentimientos tristes y negativos, porque, ¡en unas horas es mi cumpleaños! Cumpleaños número 30 baby. Muy agradecido de estar en mi paraíso, Puerto Vallarta, que sea puente para celebrarlo, y rodearme de toda mi vallarta people importante que tanto me aprecia y me quiere. ¡Hoy nada de malos pensamientos! ¡Vamos a disfrutar y a bailar!

¡GRACIAS VIDA POR ESTOS 30 AÑOS DE UNA VIDA INCREÍBLE! Se logro sobrevivir a los 30, espero poder llegar a los 40. (: Que esta nueva década de mi vida, sea enfocada en crecer como persona, encontrar el amor en mí mismo, encontrar el verdadero amor, y compartir todo lo bello de la vida con el mundo a través de este blog y la música. ¡Gracias por acompañarme en este viaje!

Veamos lo que este nuevo año de vida me depara. ¡A celebrar! Y si tú hoy estás leyendo esto, ¡también disfruta y sal a bailar! Por ahí dedícame unos shots de tequila a mi salud. (:

Te perdí

Tu silencio me lo dice todo.
Ya no quieres saber nada más de mí.
Lo entiendo…. entiendo que ya te perdí.

Se perdieron las excursiones a tu lado,
se perdieron los piscos con el sabor de tus labios.
Se perdieron los buenos momentos que pasamos,
Se perdieron las canciones que te escribí.

Ahora sólo quedan palabras como testigos,
algunas fotos que atesoro en mi feed,
y un anillo sellado, oculto, que me recuerda a ti.

Sé que ya eres feliz con él,
Sé que quizás y te cases con él.
Sé que tendrás todo lo que no pudiste conmigo con él.

Te perdí por él.
Te perdí por mí.
Te perdiste en mí,
Y nos perdimos juntos.

Tú acabaste en sus brazos,
Y yo acabé en mis pensamientos,
En un bucle de niebla del que no puedo salir.

Porque mientras más me acerco a ti,
Más lejos te veo de mí.

Estoy perdido.
Te he perdido.
Me he perdido.

Necesito encontrarme.
Necesito que me encuentres.
Necesito….

¿Qué chingados necesito?


Ya no quiero destruir

Ya no quiero destruir.
Ni dejar que los pensamientos oscuros
me ocupen la sangre y la voz.
Que se disuelva la impulsividad,
que esa rabia sin nombre
aprenda a irse.

Yo nunca fui así.
¿En qué grieta del tiempo
me perdí a mí mismo?
¿Quién sembró esta sombra
donde antes había calma?

Hay un demonio que habla en mi pecho,
pero no soy yo.
Haré lo necesario para expulsarlo:
no tiene derecho a quedarse,
no tiene permiso de herir
lo que más amo.

Porque cuando lastimo,
también me rompo.
Y ya estoy cansado
de recoger mis propios restos.

¿Soy mi enemigo?
¿O solo alguien herido
peleando contra el ruido?

Hoy elijo no destruir.
La bondad pesa más que el miedo.
Disipo la neblina de mi mente
y recupero mi nombre.

Basta de autosabotaje.
Basta de sobrevivir en ruinas.
Voy a volver a ser
quien era antes de tanta mierda.

Oración para soltar y volver a mí

Hoy elijo soltar con amor.
Reconozco mis errores, los acepto y los honro,
porque gracias a ellos crecí, aprendí
y hoy soy más consciente de quién soy y de lo que merezco.

Acepto, sin resistencia, que él ya no quiere caminar conmigo.
No desde el dolor, sino desde la verdad.
Ese camino se cerró, y aunque duela, lo respeto.
No intento forzar lo que ya terminó.

Hoy decido olvidarlo por mi bien y por mi calma.
No porque no haya significado algo,
sino porque yo sí sigo aquí,
y mi paz es prioridad.

Regreso el amor a mí.
Me enfoco en cuidarme, en reconstruirme, en florecer.
Sé que cuando me elijo, todo vuelve a ordenarse.
Sé que cuando me amo, nada me falta.

Entiendo que no estuvo cuando más lo necesité,
y eso no me hace menos,
me hace más consciente de lo que ya no quiero repetir.
No necesito buscar a quien no supo quedarse.

Acepto que hoy su vida sigue otro rumbo,
y la mía también avanza,
aunque aún no vea todo con claridad.
Confío en que soltar es abrir espacio
para algo más alineado conmigo.

Hoy me libero del apego,
me abrazo con compasión
y camino hacia adelante con dignidad.

Estoy a salvo.
Estoy creciendo.
Estoy volviendo a mí.

Y eso… es suficiente.

¿A qué se debe esta conexión?

Gracias por estar ahí cuando lo he necesitado.
Tu presencia me ha impulsado a crecer y a ser una mejor versión de mí.

Me recuerdas el camino que quiero seguir
y me ayudas a reconectar con quien alguna vez fui
y con quien aún puedo llegar a ser.

Gracias por tu paciencia y por hacerme sentir en calma.
Me siento afortunado de que formes parte de mi vida.

Sé que esta conexión es importante,
porque nos nutre desde un lugar honesto y sincero.
Desde mi manera de ver el mundo
y desde tus ojos puestos en él.

Me recuerdas que aún existen personas con luz,
y tú eres una de ellas.
Ojalá siempre lo recuerdes
y sigas confiando en ti, sin repetir errores que no te pertenecen.

Eres una persona que vale mucho la pena,
y espero que, de algún modo,
yo también pueda aportar algo positivo a tu camino.

Que alcances todas tus metas y logros.
Tu esfuerzo y tu proceso inspiran.
Sigue adelante.

Aunque lo nuestro no sea un vínculo completamente amoroso,
sé que el cariño, el respeto y el aprendizaje que compartimos
nos ayudan a avanzar,
cada uno en su propio proceso y en su propia etapa.

Que el amor —en su forma más sana—
nos impulse a convertirnos en nuestra mejor versión.

No nos demos por vencidos en nuestras metas.

Una Segunda Oportunidad

Si me concedieras otra oportunidad,
descubrirías un mundo distinto.
Un hombre que ya no huye,
que aprendió a quedarse.

Te amaría sin condiciones,
sin pausas ni salidas de emergencia.
No soltaría tu mano,
no me perdería lejos de ti.

Si me concedieras otra oportunidad,
te besaría cada noche
como si el tiempo se acabara ahí.
Sentirías mi calor
aprendiendo de tu cuerpo,
haría de tus labios
mi única dependencia.
No sabría despegarme de ti.

Si me concedieras otra oportunidad,
te llevaría a recorrer el mundo
como se recorren los recuerdos que importan.
A Medellín,
donde te entregué la piel.
A Perú,
donde dejé mi corazón.
Y al lugar silencioso
donde tú, en el fondo,
siempre has querido vivir.

Si me concedieras otra oportunidad,
compartiría contigo cada mañana,
cada desayuno sencillo
como aquel primer día.
Guardaría tu risa en fotografías,
te mostraría al mundo
sin miedo,
sin reservas.

Hoy solo existen tus ojos.
Y esta petición,
desnuda y sincera:

dame otra oportunidad.

Dios, libérame del ego

Aunque aprendí a caminar lejos de ti,
nunca estuviste ausente.
Eras el pulso invisible
que apartaba el filo,
la sombra suave
que me cubría cuando el mundo pesaba.

Me habitas con tu energía,
con ese manto que no se ve
pero detiene la caída.

Me susurras sabiduría en el pecho,
me tiemblas antes del golpe,
me avisas cuando el aire se vuelve peligroso, denso.

Sé que existes
porque sigo entero.
Porque mis manos,
aunque torpes,
nunca se mancharon del todo.

Habitamos un mundo que oscurece,
o quizá siempre fue noche
y apenas ahora aprendí a ver.
Cruel, hambriento,
orgulloso de su propia herida.
Y yo me pregunto
si este lugar fue hecho para mí.

Anhelo la inocencia
donde el mal era transparente,
donde no llevaba armadura.
Hoy camino con miedo,
con pensamientos que vigilan,
con el corazón en guardia.

Veo la corrupción propagarse
como un idioma universal.
¿Cuándo la crueldad se volvió estandarte?
¿Cuándo ser sombra
se volvió virtud?

¿En qué punto me perdí?

Sálvanos.

No supe leer tus señales,
ese temblor sagrado
que tantas veces me sostuvo.
Tal vez, si te hubiera escuchado,
no habría descendido tanto.
Pero creo que necesitaba mirar
para comprender.

Me mostraste el límite,
me tomaste de la mano
mientras regresaba.

Gracias por sacarme del fuego,
por enseñarme que hay infiernos
a los que no se vuelve dos veces.

No sé habitar la maldad.
No florezco en la oscuridad.
No nací para ser villano.
Si lo fui,
fue por cansancio,
por presión,
por confundir dureza con fuerza.

Incluso al borde del abismo,
tu luz no me soltó.
Sé que velas,
que permaneces
cuando todo se desmorona.

Dios,
desnúdame del ego.
De ese animal que ruge dentro,
que quiere morder antes de amar.
Ya no quiero abrirle la puerta.
Ya no quiero herir.

La maldad fue un contagio,
no una raíz.
Yo no era eso.
Y no volveré a serlo.

Hoy escucho tu llamado
como una campana antigua.
Iré a encontrarte.

Disuelve la sombra que quedó en mí.
Devuélveme al origen.
Devuélveme al que fui
antes del miedo.