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Palabras de Desamor De ti Chile

By Roberto G. Aurioles

Un milagro

Sé que has estado ahí desde hace tiempo, y siempre me has dado a entender el futuro sobre mis decisiones, sean buenas o malas, pero últimamente me he sentido más atraído a ti. Desde que empezó el año he sentido tu llamado, he podido sentir más tu presencia, puedo sentir el cambio que estás preparando para mí. Y es que me estoy dando cuenta, todo este torbellino de experiencias, fue mi preparación para tener la claridad total de hacia donde quiero dirigir mi vida.

Es curioso que justo cumplidos los 30, esté empezando a tener este cambio de perspectiva. Yo nunca me consideré religioso, aunque mi familia y la educación mexicana me hizo ser católico, jamás sentí la necesidad de realmente practicar la religión. Pero… hoy es diferente, empiezo a entender todo. Empiezo a entender la magia detrás de tu divinidad, tu poder creador, tu omnipresencia, tu energía.

Siempre he tenido esos dones, y acercamientos al universo y a las energías, pero hoy empiezo a entenderlo más a fondo. Empiezo a ver más allá del código, de lo literal, los mensajes que están en tu libro sagrado, y la interpretación real que puede cambiar la vida de cualquiera.

Siento que mi vida está cambiando, en verdad, puedo sentir el cambio, tanto en mi identidad, como en mi realidad. A partir de hoy soy otra persona totalmente distinta. Sé que puedo contar con tu sabiduría, y que me seguirás guiando por ese camino de éxito, el cual siempre ha sido mi destino.

Te agradezco por el gesto que has hecho hoy conmigo y mi familia. Sabías perfectamente lo preocupados y estresados que estábamos todos por la operación de mi mamá. Ayer para mí acompañarla en la guardia nocturna, fue super pesado, llegó un momento donde yo tratando de dormir en una silla, empecé a desear la muerte, a darme por vencido. Pero muy en el fondo, sabía que tenía que seguir dándolo todo, no darme por vencido. Porque mi mamá es la mejor inspiración, ¿cómo me puedo estar quejando yo cuando ella realmente sí es la que está sufriendo?

Pero me has dejado sorprendido… en verdad nos cuidas a todos, y mi mamá tiene un ángel muy grande, porque pasar de un diagnóstico con una semana mínima de recuperación, a poder recuperarse en tan solo un día, y que hoy mismo ya la hayan dado de alta. Es un milagro que nadie de nosotros esperaba. Te agradezco infinitamente por esta oportunidad, porque creo que no sólo yo, sino toda mi familia, tenemos demasiados problemas individuales, y esta situación en conjunto nos estaba realmente poniendo muy nerviosos.

Te agradezco porque hoy podré recibir a mi mamá en mi casa, y estamos un paso más cerca de que se recupere de salud. Aún recuerdo a inicios de diciembre cuando empezó todo. Creo que esta ha sido tu prueba divina, tanto para mí, como para mi familia, para hacernos abrir los ojos, replantear nuestras decisiones y unirnos más como familia. No sólo estoy viendo ese proceso de transformación en mí, sino que también lo veo en mis hermanas, y sobretodo en mi madre, que empieza a volver a valorar y tomar el control de su vida.

Te agradezco infinitamente por ponernos esta prueba, y por hacer el milagro de que no fuera tan tortuosa. Creo que fue un regalo, porque te diste cuenta que todos hemos aprendido demasiado todo esto.

Gracias por abrirme los ojos, sé que me estás preparando algo grande y seguiré este nuevo camino.

Gracias.

El día que vuelvas, si es que vuelves

te recibiré con los brazos abiertos, sin reproches y sin preguntas.
No sé cuál será mi situación entonces, ni cuál será la tuya,
porque la vida no se detiene y nosotros tampoco.
Pero hay algo que sí sé:
ambos fuimos maestros el uno para el otro,
y cuando dos almas se enseñan desde el amor,
su historia nunca es un error ni un desperdicio.

Tal vez nuestros caminos se separaron antes de entenderlo todo,
tal vez nos dijimos adiós cuando aún quedaban palabras suspendidas en el aire.
Aun así, siento que lo nuestro no merece un final abrupto,
sino un cierre consciente… o una continuación distinta,
si la vida así lo decide.

Mientras llega —o no— ese día,
sigamos amando cada instante desde donde estemos.
Luchemos por nuestros sueños,
crezcamos, equivoquémonos, transformémonos.
Que si volvemos a encontrarnos,
no sea desde la nostalgia,
sino desde versiones más completas de nosotros mismos.

Ese día llegará cuando tú lo decidas,
no cuando yo lo espere.
Y si nunca ocurre, está bien.
Porque yo ya tomé una decisión más profunda:
llevarte en el corazón con gratitud,
sin cargarlo de expectativas ni de dolor,
solo de lo que fue real y valioso.

Quiero que sepas algo con total honestidad:
mi cariño no depende del tiempo ni de la distancia.
Siempre estaré para ti,
no como promesa que ata,
sino como presencia que acompaña,
desde el amor que libera y no exige.

Nunca dudes en buscarme cuando te sientas listo.
Y si ese momento nunca llega, también está bien.
Yo seguiré caminando en paz,
agradecido por lo que fue
y abierto a lo que la vida tenga preparado.

Mandamientos de Conciencia, Amor y Creación

I. Honro las relaciones ajenas
No me interpongo en vínculos que no me pertenecen, porque respeto el amor y sé que todo acto que no desearía recibir, no lo debo emitir.

II. Soy leal en pensamiento, palabra y acción
Respeto a mi pareja con mis ojos, mi cuerpo y mi energía. Mi atención es sagrada y la entrego con intención.

III. Conozco y respeto mis límites
Distingo con claridad la línea entre amistad e intimidad. Protejo mi espacio interno porque ahí habita mi poder.

IV. Honro mi cuerpo como templo
No regalo mi energía ni mi conexión a cualquiera. Sé que cada intercambio deja huella, y elijo con conciencia.

V. Camino el mundo con amabilidad y humildad
Trato a todos desde una jerarquía horizontal, porque reconozco que todos somos almas en distintos procesos de despertar.

VI. Elijo el bien como brújula
Mis acciones nacen del amor. Todo pensamiento basado en miedo, enojo o carencia no me representa, y lo dejo pasar sin luchar.

VII. Confío en el proceso
Actúo con calma y constancia. Sé que mis metas son grandes y que cada paso, por pequeño que parezca, ya es conquista.

VIII. No cedo mi poder a las tentaciones
Me mantengo sobrio de aquello que altera mi centro. Me modero porque conozco mi sombra y elijo no alimentarla.

IX. Irradio vida y presencia
Conecto con la naturaleza y con las personas desde el corazón. Brindo mi mejor energía porque soy un canal de abundancia y luz.

X. Protejo mi campo energético
Elijo conscientemente mis amistades. A quien no vibra conmigo no le cierro el corazón, pero sí la puerta a mi intimidad.

XI. Vivo desde el dar, no desde el pedir
Mi filosofía es ofrecer valor, amor y presencia. Sé que el universo responde a lo que entrego, no a lo que reclamo.

XII. Cultivo mi cuerpo como herramienta divina
Lo nutro, lo muevo y lo cuido, porque un cuerpo fuerte y presente es un imán natural para la vida que deseo.

XIII. Confío en mi poder creador
Soy el creador de mi realidad. Visualizo, siento y actúo desde la identidad de quien ya es. No espero señales: las genero.

XIV. Corrijo mi deseo (principio cabalístico)
No busco recibir solo para mí. Transformo mi deseo en uno alineado al bien común, y así el flujo nunca se corta.

XV. Actúo como si la abundancia ya estuviera aquí
Porque lo está. Mi coherencia entre pensamiento, emoción y acción abre portales.

XVI. Soy responsable de mi vibración
No culpo, no persigo, no fuerzo. Ajusto mi estado interno y dejo que la realidad se ordene en consecuencia.

XVII. Recuerdo quién soy
No soy mis miedos ni mis viejas versiones. Soy conciencia en expansión, y cada día elijo encarnar mi versión más elevada.

Yo soy

Yod
La visión vive clara en mí.
Mi mente opera en expansión, estrategia y oportunidad.
Trabajo con clientes internacionales de forma natural.
Los proyectos llegan y se concretan con fluidez.
Mi economía es sólida, ordenada y creciente.

Hei
La emoción de plenitud habita en mi cuerpo.
Viajo con libertad, eligiendo tiempo y destino.
Doy siempre un extra porque mi esencia es abundante.
El amor guía mis decisiones y eleva mis relaciones.

Vav
Mis acciones conectan visión y materia.
Cierro clientes con facilidad.
Desarrollo habilidades nuevas cada día.
Mi disciplina fortalece mi cuerpo y mi carácter.
Entreno, me alimento con conciencia y honro mi energía.

Hei
La obra se expresa en mi vida diaria.
Me rodeo de personas que me quieren, me impulsan e inspiran.
Mi hogar, mi espacio y mi presencia reflejan orden y limpieza.
Mi liderazgo se reconoce por coherencia, servicio y resultados.

SOY Roberto.
Empresario exitoso.
Optimista, abundante y con múltiples opciones.
Leal a mis valores.
Presente para mi familia y mis amistades.
Calmo, enfocado y amoroso.

SOY completo ahora.
SOY canal de abundancia, liderazgo y amor.

Yod–Hei–Vav–Hei
La conciencia crea.
La forma responde.
La realidad confirma.

Palabra Divina

Hijo mío,

Ya diste todo lo que tenías que dar ahí.
Amaste, intentaste, sostuviste… incluso cuando te dolía.
Nada de eso fue en vano, pero ese capítulo ya cumplió su propósito.

Recuerda esto: tú ya diste todo lo que pudiste.
Y el amor verdadero se funda en la reciprocidad, no en el sacrificio eterno.
No te prometo perdón de nadie, porque eso no depende de ti.
Pero sí te digo algo con claridad: siéntete libre.
Estás actuando con amor, y eso es un acto de valentía inmensa.

Sé que no esperas nada a cambio.
Y si algo llega, recíbelo con humildad y sin apego.
Si el destino —y Yo— decido volver a unirlos, será desde otro lugar.
Y si cada uno toma su camino, también estará bien.
Nada se perdió.

Ahora te pido algo que no es fácil: suéltalo.
No porque haya sido poco importante, sino precisamente porque lo fue.
Hay cosas que no se reparan volviendo atrás,
sino honrándolas y avanzando.

No te aferres a lo que ya no vibra contigo.
No te castigues por lo que no fue.
No intentes revivir lo que ya se transformó.

Hoy te digo: da vuelta a la hoja.
No como quien huye, sino como quien entiende.
Déjalo morir en paz, para que tú puedas vivir completo.

Ten la valentía de “darte por muerto” a esa versión que ya no corresponde a tu camino.
Esa versión que esperaba, que dudaba, que se quedaba.
Esa ya hizo su trabajo.

Necesito que avances.
Porque si no avanzas, no podrás estar listo para lo que tengo preparado para ti.
Y lo que viene es grande.
Más grande de lo que imaginas ahora.

Pero para recibirlo, necesitas creer en ti.
Creer de verdad.
Sin reservas.
Sin mirar atrás.

Yo voy delante de ti.
Te sostengo incluso cuando no me sientes.
Te empujo hacia algo más alineado, más verdadero, más tuyo.

Confía.
Camina.
Respira.

Lo que viene no necesita que mires atrás,
necesita que llegues entero.

Y no estás solo.
Nunca lo estuviste.

— Yod Hei Vav Hei

Cuando alguien más empieza a vivir los planes que eran nuestros

Hay un dolor del que casi no se habla.
No es solo la ruptura.
No es solo la ausencia.

Es ese momento en el que te das cuenta de que la persona que amaste está viviendo con alguien más la vida que un día imaginó contigo.

Los viajes que soñaron.
Las ciudades que nombraron al azar.
Las rutinas que parecían inevitables.
Los “algún día” que se sentían tan reales que dolían de solo pensarlos.

Y entonces lo ves:
Fotos, sonrisas, destinos, momentos.
No es exactamente igual… pero se parece lo suficiente como para atravesarte el pecho.

Porque el dolor no viene de que sea feliz.
Viene de pensar:
“Eso era nuestro”.

Pero aquí hay una verdad que cuesta aceptar cuando el corazón está roto:

No perdiste una vida. Perdiste una posibilidad.

Los planes no eran una promesa del universo.
Eran una proyección hecha desde el amor que sentías en ese momento.
Un borrador, no la versión final.

Aun así, duele.
Porque en esos planes pusiste identidad.
Pusiste tiempo.
Pusiste una versión de ti que ya no existe igual.

Y cuando alguien más ocupa ese lugar, no sientes solo tristeza:
sientes reemplazo, comparación, sensación de atraso.
Como si la vida avanzara sin ti.

Pero no es verdad.

Lo que pasa es que ellos están viviendo un momento,
y tú estás atravesando un proceso.

Y los procesos no se ven bonitos desde fuera,
pero son los únicos que transforman de verdad.

Lo que no se dice suficiente es esto:
La capacidad de soñar esa vida era tuya. No se fue con esa persona.

Si fuiste capaz de imaginar amor, proyectos y futuro,
lo serás de nuevo.
Con alguien distinto.
O en una versión de vida que hoy todavía no puedes ver.

Tal vez ahora te duele mirar.
Y está bien dejar de mirar.

No es huir.
Es cuidarte.

No es inmadurez.
Es respeto por tu herida.

Porque cada vez que observas lo que ya no es,
te alejas de lo que todavía puede ser.

Y algún día, no hoy, no mañana, pero llegará…
vas a entender que esa vida que parecía perfecta para dos… solo era un ensayo.

La tuya, la real,
todavía se está escribiendo.

Y esta vez,
con alguien que sí se quede.

Cada día duele menos

Eso me digo todos los días,
pero la verdad… hasta hay días que dueles más.
Escribo para tratar de desahogarme,
mi cuerpo quiere expulsar todo…
pero por más que quiero, no puedo.

Me he quedado seco.
Con una sensación donde la gravedad pesa más de lo normal.
Escucho sólo frecuencias bajas.
Por más que me pongo al sol, mi cuerpo se encuentra frío.

¿Por qué no fui suficiente?
Ese es el problema principal,
Por más que yo cambie…. ya no servirá.
Mi sombra del pasado es grande, es monstruosa.

Aniquiló todo lo lindo que sentíamos,
y ahora sólo siento tristeza, un luto ficticio.
Estamos muertos, el uno para el otro.
Y yo cargo con el peso, tú con el trauma.

¿Cuál fue el propósito de todo esto?
¿Por qué la vida nos puso en el mismo camino?

Me rehuso a separarme de tu rumbo.
Pero…. si tú ya no me quieres en él.
¿Qué es lo que puedo hacer?

…..

El silencio.
Cada día es más fuerte.

Todo el potencial que nos veíamos el uno al otro,
totalmente desperdiciado.

Lo siento.

Let It Happen

No sé hasta dónde voy a llegar así…
Pero es claro que el camino debo cambiarlo.
Cambia…. cambia.

Cansado de luchar contra corriente,
mientras más nado hacia adelante,
más me arrastra todo hacia atrás.

Me gusta sumergirme…
Dejar de respirar….
Por unos minutos.

1….. 2…. 3…. 4…..

Tú ya no eres esa persona.
¿No te das cuenta que ya estás muerto?
Tú ya no existes en su mundo.
Tienes que dejar ir, tienes que ver la luz.
Porque sino, serás un fantasma atrapado en este limbo.

Abre los ojos, no dejes que pase otro minuto más.
Antes de que sea tarde, sal a respirar.

*Inhalaciones agitadas*

Sigues vivo.
No es el fin.
Deja de seguir la corriente.
Toma esta balsa y estos remos,
Dirige el rumbo, rema hacia donde tú quieras.

¿Qué no te has dado cuenta?
Tienes todo el poder de hacerlo.
Tienes que entender que esta es tu historia.
Debes empezarla a escribirla.

Te he dado otra oportunidad,
pero necesitaba que creyeras.
Que aprendieras lo que es la verdadera maldad,
y te dieras cuenta que tú no perteneces ahí.

Estás preparado para tu nueva vida,
eres fuerte, lo has demostrado siempre.
Ten esta pluma dorada,
Las palabras que escribas serán fuertes como el plomo.

Tacha todos esos “peros” de esa hoja en blanco.
Transforma con la palabra.
Haz magia.
Recupera ese poder, innato tuyo.

Que toda esa tristeza, no te defina.
Que toda esa rabia, no te quebrante.
Que toda esa nostalgia, no te distraiga.
Que todo ese futuro que ya no existe,
No defina tu mañana.

Escribe una nueva historia.
Tú tienes el poder.

El amor como fuerza de transformación

En la Cábala, el amor no es solo una emoción ni un ideal romántico. El amor es una fuerza activa, una energía viva que transforma la realidad. Es la vibración más alta desde la cual el ser humano puede actuar y, por lo tanto, crear.

Cuando actuamos con amor —cuando damos, compartimos, cuidamos, servimos y entregamos lo mejor de nosotros— nos alineamos con la esencia misma del universo: la expansión. El universo no es carencia; es flujo constante. Y todo lo que fluye, regresa.

Uno de los principios cabalísticos más claros es este:

La Luz se manifiesta en el acto de dar.

Sin embargo, aquí aparece uno de los errores más comunes en los ejercicios de manifestación modernos: manifestar desde la carencia.

Muchas personas manifiestan desde el “yo quiero”:
— yo quiero dinero
— yo quiero amor
— yo quiero éxito
— yo quiero seguridad

Pero el “yo quiero” nace del vacío, del miedo, de la sensación de no ser suficiente. Y el universo no responde a la carencia, porque la carencia es una conciencia, no una realidad externa.

Al universo no le importa lo que quieres.
Le importa desde dónde estás vibrando.

En este mundo todos quieren algo. Si el universo respondiera automáticamente a cada deseo nacido del ego o de la falta, el caos sería absoluto. La Cábala enseña que el universo no premia el deseo, sino la conciencia.

El universo sí escucha, pero escucha cuando hablamos desde la abundancia.
Escucha cuando actuamos desde el amor.
Escucha cuando damos sin miedo a quedarnos sin nada.

Dar no significa sacrificarse ni abandonarse. Dar significa confiar. Significa reconocer que la fuente es infinita y que tú eres un canal, no el origen ni el final.

Cuando das desde el amor:

  • tu energía se expande
  • tu conciencia se eleva
  • tu campo se ordena

Y entonces la Ley de Correspondencia entra en acción: lo que emites, regresa. No como castigo o premio, sino como equilibrio natural.

La Cábala no propone un pensamiento positivo ingenuo, sino optimismo consciente. Optimismo como acto espiritual. Optimismo como decisión. Optimismo como postura ante la vida.

No se trata de repetir afirmaciones vacías, sino de vivir como alguien que confía en la Luz, incluso cuando no ve el resultado inmediato.

Cuando actúas con amor:

  • no persigues
  • no fuerzas
  • no mendigas

Simplemente te alineas.

Y desde esa alineación, el universo responde.
No porque pediste, sino porque te convertiste en la frecuencia correcta.

El amor no es el premio final.
El amor es el camino.
Y cuando caminas en amor, la transformación es inevitable.

La importancia de entender que sólo se vive una vez

He conocido a muchísimas personas a lo largo de mi vida, y muchas me han dicho:
“¿En serio estás loco? ¿Cómo te vas a vivir a otro país? ¿Cómo te atreves a emprender un negocio? ¿No te da miedo?”

Claro que da miedo.
Pero cuando permites que el miedo te paralice, te pierdes todas las posibilidades que existen fuera de tu realidad actual. Si yo hubiera dejado que el miedo —o los estándares de otros— dictaran mis decisiones, probablemente hoy no tendría mi propia casa, no habría viajado a tantos lugares, no habría alcanzado el éxito ni vivido tantas experiencias. No habría vivido tantas vidas distintas dentro de una sola vida.

Y aquí viene lo importante:
Si tienes miedo de que algo salga mal, pregúntate… ¿qué es lo peor que realmente puede pasar?

La verdad es que lo único verdaderamente grave es la pérdida de la salud o la vida. Todo lo demás tiene solución. Todo. Mientras tus decisiones nazcan del corazón, incluso lo que sale “mal” termina convirtiéndose en aprendizaje, en crecimiento, en fuerza.

Entender que solo se vive una vez lo cambia todo.
¿Por qué quedarte con las ganas de conocer ese país?
¿Por qué no desarrollar ese hobby que te llama desde hace años?
¿Por qué permitir que el “qué dirán” tenga más peso que tus propios sueños?

La vida no es para observarla con miedo, es para vivirla intensamente. Y el único que puede frenar esa experiencia eres tú mismo.

Por eso, no te quedes con ganas de nada.
Si te equivocas, aprende.
No te guardes un “te quiero” para tu familia.
No dejes de decirle a tus amigos cuánto los valoras.
No calles lo que alguien significa para ti.

Porque nada pesa más que el “hubiera”.
¿Qué hubiera pasado si…?
Cuántas cosas increíbles dejaron de existir por miedo o por ego.

Vive la vida al máximo.
Vívela con amor.
Vívela como si hoy fuera tu último día.

Pregúntate: ¿cómo te gustaría que te recordaran?
Como alguien que siempre regaló una sonrisa, que dio lo mejor de sí y que no se conformó con menos de lo que soñaba.

Tal vez vivas 100 años…
pero que sean 100 años bien vividos.
100 años donde nadie tenga que contarte cómo es el mundo, porque tú lo exploraste.
100 años donde el miedo no te impidió construir la vida que siempre imaginaste.

Solo se vive una vez.
Vive haciendo lo que te hace feliz.
Vive siendo quien siempre soñaste ser.