PALABRASDEDESAMOR.COM

Palabras de Desamor De ti Chile

By Roberto G. Aurioles

Regresar al pasado ahora

Hay momentos muy clave en los que me hubiera gustado haber tomado otras decisiones. ¿Cómo sería mi presente hoy si no hubiera hecho tal… y tal?

Este fin de semana me di cuenta que la decisión que tomé, sí me llevó a cierto camino de éxito. Me he convertido en alguien muy respetado en la industria. El sueño por el que tanto trabajé…. pero una parte de mí, muy en el fondo, sabe que hubiera preferido otro camino.

Si ese día, en vez de dejar que la rabia de nuestra inesperada ruptura me obligara a tomar ese vuelo no planeado, hubiera mejor…

*Cierra los ojos*

*Los abre*

Roberto viendo la puerta de ingreso hacia los filtros de abordaje.

Volteo y te miro directo a los ojos.

Sabes…. No me quiero ir.
Tenemos tantos planes juntos.
Vine aquí para celebrar tu cumpleaños. 
¿Cómo me voy a ir por estas dificultades?
¿Y todo lo que tenía preparado para ti?
La sorpresa que quería darte.
Tenemos un viaje juntos a la playa.
Sé que me dijiste que querías cerrar este viaje de la mejor manera.

Y es que no me quiero ir.

Porque si tomo ese vuelo, sé que no hay marcha atrás.
A la mierda el vuelo, a la mierda los eventos.

Quiero estar contigo.

Porque estar contigo me hace feliz.
Me hace ser mejor persona.
Me trae paz a mi vida.
Me gusta estar contigo.
Verte llegar todos los días.
Tu mirada que me vuelve loco.
Tu acento que me derrite al escucharte.
Tu intelecto y tu laberinto mental en el que me gusta perderme.
Tu cuerpo que me encanta recorrer con mi boca.
La calidez de tus abrazos.
Dormir a tu lado, viendo tu carita de angel.

Sé que tú también muy en el fondo sientes lo mismo por mí.
Porque sabes que lo nuestro es muy especial.
Que hemos roto los límites de la distancia.
Los límites del amor convencional.

No me quiero ir.

Y sé que seguirás negando que lo nuestro pueda funcionar.

Pero no me quedaré sin intentar.
Al menos sin intentarlo solo una vez más.
Porque no me interesa perderme de nuevo.
Si me tengo que perder en ti.

Nuestro amor ha sobrevivido a lo internacional.
Colombia, México, Perú, Chile.
Nos queda mucho más por descubrir juntos.

Te encontré a ti.
Y tú me encontraste a mí.

Me quedo contigo, que pase lo que tenga que pasar.
No quiero que esto sea lo último. 

Si voy a volver a pasar esa puerta de abordaje.
Quiero que sea contigo a mi lado.

Juntos a donde quiera que nuestra historia tenga que continuar. 

Radio Desamor

¡Bienvenidos a Radio Desamor!
El espacio donde no romantizamos el dolor… lo decimos tal cual es.

Hoy arrancamos este segmento con una dedicatoria directa para el protagonista de esta página… un tal Roberto, por parte de un radioescucha anónimo.

Porque a veces no se trata de extrañar a alguien, sino de sentir que no fuiste suficiente… de quedarte con esa sensación incómoda de haberlo dado todo y aun así no haber llenado el vacío.

La canción que suena hoy habla justo de eso: de sentirse reemplazable, de ver cómo alguien sigue adelante sin ti… y de ese pensamiento que pesa más de lo que debería: “tal vez nunca fui tan importante”.

Si alguna vez te has sentido así… esta va contigo.

Esto es Waste de Foster the People. 🎧

WASTE – FOSTER THE PEOPLE

I’ll hold your hand when you are feeling mad at me
Yeah when the monsters they won’t go
The windows, they wont close
I’ll pretend to see what you see

How long, I say how long, will you re-live the things that are gone?
Oh yeah the devil’s on your back but I know you can shake him off
And every day that you want to waste, that you want to waste, you can
And every day that you want to wake up, that you want to wake, you can

And every day that you want to change, that you want to change, yeah
I’ll help you see it through ‘cause I just really want to be with you
You know its funny how freedom can make us feel contained
Yeah when the muscles in our legs aren’t used to all the walking

I know if you could snap both your fingers than you’d escape with me
But in the meantime I’ll just wait here and listen to you when you speak, or scream
And every day that you want to waste, that you want to waste, you can
And every day that you want to wake up, that you want to wake, you can

And every day that you want to change, that you want to change, yeah
I’ll help you see it through ‘cause I just really want to be with you

And every day that you want to waste, that you want to waste, you can
And every day that you want to wake up, that you want to wake, you can
And every day that you want to change, that you want to change, yeah
I’ll help you see it through ‘cause I just really want to be with you

Amar bien también es saber irse

Hay una idea peligrosa que muchos aprendimos sin darnos cuenta: que el amor verdadero se prueba en la resistencia. En aguantar. En dar todo, incluso cuando el otro ya no está dando nada.

Nos enseñaron que amar es insistir, luchar, demostrar, no soltar.
Y que si te vas… es porque no amabas lo suficiente.

Pero la vida —no las películas— termina enseñando otra cosa.


Hay relaciones que no terminan de golpe.
Se van apagando.

Primero cambian los tonos.
Luego las respuestas.
Después, el interés.
Y un día te das cuenta de que ya no estás construyendo algo con alguien…
estás sosteniendo algo tú solo.

Y ahí empieza el verdadero conflicto.

Porque el corazón quiere quedarse,
pero la realidad ya se fue.


Uno de los errores más comunes —y más dolorosos— es creer que amar mucho puede compensar la falta de amor del otro.

Que si das más:
más paciencia,
más comprensión,
más presencia,
más entrega…

eventualmente el otro va a reaccionar.

Pero no funciona así.

El amor no se equilibra con esfuerzo unilateral.
No se negocia con sacrificio.
Y no crece en la insistencia.

El amor sano necesita dos.

También está esa fantasía silenciosa:
la de que un día la otra persona va a tener una epifanía.

Que va a regresar.
Que va a luchar.
Que va a hacer “eso imposible” que valide todo lo que sentiste.

Pero la mayoría de las veces… eso no pasa.

Y no porque no hayas sido suficiente,
sino porque la otra persona simplemente no estaba en el mismo lugar emocional que tú.

Aceptar eso duele.
Porque rompe dos cosas al mismo tiempo:

la relación…
y la historia que habías construido alrededor de ella.

Soltar, entonces, deja de ser una decisión romántica.
Se vuelve una decisión necesaria.

No porque dejes de amar,
sino porque entiendes que quedarte también es una forma de perderte.

Soltar no es rendirse.
Es dejar de negociar tu paz por una posibilidad.

Es mirar de frente la realidad, aunque no sea la que querías.

Es elegirte, incluso cuando todavía sientes.

Hay un momento —muy específico— donde algo cambia.

Dejas de preguntarte:
“¿cómo hago para que esto funcione?”

Y empiezas a preguntarte:
“¿por qué estoy intentando que funcione solo?”

Ese cambio lo transforma todo.

Amar bien no es darlo todo sin medida.
Es saber cuándo sí… y cuándo ya no.

Es entender que la reciprocidad no se ruega, se reconoce.

Que el interés no se interpreta, se nota.

Y que el amor, cuando es real y sano, no te deja constantemente en duda.

Irte de alguien que quieres no se siente como victoria.
Se siente como pérdida.

Pero hay pérdidas que te acomodan la vida.

Que te regresan a ti.
Que te enseñan límites.
Que te obligan a reconstruirte con más claridad.

A veces, el acto más honesto de amor
no es quedarse…
es saber irse a tiempo.

Y aunque no tenga nada de cinematográfico,
es probablemente lo más real que existe.

El amor no es como en las películas

El amor no es como en las películas

Me pongo a pensar en todas esas escenas, donde después de la ruptura, finalmente la persona que la está cagando tiene esa epifanía y hace lo imposible para remediar las cosas y no dejar ir al amor de su vida. Tomar un vuelo de último momento, o las llamadas de desesperación antes de que se vaya de por vida, o evitar que su amor se case con otra momenta. Esos momentos donde si no se hace nada, se pierde definitivamente ese amor.

Pero bien dicen, pasa en las películas, pasa en TNT, pero en la vida… já, la vida es diferente.

Siempre he tenido el sueño de que alguien haga ese algo imposible por mí, porque yo sí que lo he hecho…. y aún así, termino destruido porque el desenlace jamás es el que quiero. A mí jamás me ha vuelto a buscar un ex…. jamás me han hecho algo realmente romántico que diga, wow, en serio te creo que quieras estar conmigo. Tan sólo me dejan ir….

Quizás algún día llegue ese momento de película.

Soltar como último acto verdadero de amor

Soltar como último acto verdadero de amor

No sé si estoy haciendo lo correcto enviándote este último mensaje,
Porque es curioso, por más que yo quiero intentar estar contigo
Me estoy viendo obligado a dejarte ir.
¿Cómo dejar ir a alguien que tanto quieres?
¿A alguien con quién estás dispuesto a todo?
Un verdadero desafío digo yo.

Pero… es si no lo hago, igual nada va a cambiar
Seguir escribiéndote para obtener respuestas frías,
si es que las llego a obtener.
Me termina dañando más, de lo que ya dañado me has dejado.
Y es que sí…. me has dejado.
Me has dejado por un motivo que no termino de entender del todo.
¿El qué hice mal?
Sí, tuve mis detalles malos, pero… los he sanado.
Y mi amor por ti siempre ha sido real, y leal.
Tan leal que al día de hoy mi corazón te sigue perteneciendo.
Pero ya no puedo más…. creo que merezco un poco más de respeto.
¿Tan poco valió para ti lo nuestro?
Tu indiferencia y desprecio sólo comunican eso.
Y no entiendo para qué me sigo aferrando a esto.
Creo que estoy enganchado con un espejismo de alguien que ya no existe.
Quizás sería más fácil si nos viéramos cara a cara,
Pero la distancia siempre será nuestra limitante.

Entonces… tengo que dejarte ir.
Y no es algo que yo quiera,
Pero me quedó claro que es lo que tú sí quieres.
Espero encuentres lo que tanto buscas,
Y de igual modo, espero yo poder entregarme nuevamente a alguien que sí decida quedarse conmigo.
Creo que es lo que los dos merecemos.
Porque yo estaba dispuesto a TODO.
Pero el todo no es suficiente para ti.

Ojalá algún día podamos repetirnos

Hay días en los que despierto con la sensación de que todavía estás aquí.

Como si en algún rincón del tiempo siguiéramos abrazados,
con tu cuerpo junto al mío,
dejando que el calor le gane al frío.

A veces extraño lo simple:
hacerte desayuno, el café de la mañana,
la emoción silenciosa de saber que ibas a volver,
como quien espera algo que sabe que le pertenece… aunque nunca fue realmente suyo.

Y es que sí…
me gustaría repetir.

Repetir esa sensación de que el corazón encuentra hogar en alguien más.
Repetir la calma, la complicidad, lo que fuimos cuando todo fluía sin esfuerzo.

Si la vida nos diera otra oportunidad,
me gustaría hacerlo distinto.
Más consciente, más presente… sin dar nada por hecho.

Pero también entiendo algo:
no todo lo que queremos repetir está destinado a volver.

Y aunque una parte de mí aún te elige,
otra empieza a entender que amar también es soltar.

Quizás algún día coincidamos de nuevo.
En otro momento, en otra versión de nosotros,
sin pendientes, sin ruido… y entonces veremos qué pasa.

Por ahora, me quedo con lo que fue.
Y con lo que, por un instante, se sintió como todo.

Soltar también es avanzar

Hubo un momento en el que creí que esperar era una forma de amar.
Que insistir, sostener y no soltar, hablaba de lo mucho que estaba dispuesto a dar.

Pero con el tiempo entendí algo distinto:
también hay amor en saber cuándo detenerse.

Han sido meses de silencio, de intentos que no encuentran respuesta, de ilusiones que solo viven en mi mente. Y llega un punto en el que uno se cansa… no de amar, sino de sostener algo solo.

No puedo seguir atado a una historia que ya no se está escribiendo conmigo.

Hoy elijo soltar.
No porque deje de sentir, sino porque necesito paz.
Porque ya sufrí suficiente intentando que algo pase, cuando la realidad ha sido clara.

Seguir esperando no va a cambiar las cosas.
Y aunque una parte de mí quisiera creer que en algún futuro coincidiremos y todo se acomodará… hoy entiendo que mi vida no puede quedarse en pausa por esa posibilidad.

Si algún día volvemos a encontrarnos, será desde otro lugar, desde otras versiones, y que pase lo que tenga que pasar.

Pero hoy, por mí, me voy.

Te dejo ir con cariño, pero también con claridad.
Te dejo en tu silencio, porque ahora entiendo que eso también es una respuesta.

Y yo… sigo adelante.

Porque sé que soltar esto no me rompe, me construye.
Me empuja, me libera, me acerca a todo lo que sí está destinado para mí.

Quizás algún día mi ausencia también diga algo.
Y tal vez entonces sea tarde.

Pero eso ya no me corresponde.

Aprendiendo a soltarte

Me sorprende cómo, de alguna forma, siempre termino pensando en ti.

A veces me dan ganas de hacer algo muy de película… tomar un vuelo, llegar a tu ciudad, encontrarte y decirte todo lo que todavía siento. Pero también entiendo que la vida real no funciona así.

Con el tiempo he ido aceptando algo que me costaba ver: muchas de esas historias siguen viviendo más en mi mente que en la realidad. Porque encontrarte de este lado… ya no es tan fácil.

No te voy a mentir, soltar esto no ha sido sencillo. Hay momentos en los que quisiera desaparecer todo rastro, y otros en los que simplemente me nace saber de ti. Supongo que así se siente cuando algo fue real.

También entiendo algo importante: si los dos quisiéramos lo mismo, no habría tanta distancia.

No te escribo para presionarte ni para pedirte nada. Solo porque sería deshonesto fingir que no significaste, y de cierta forma sigues significando, algo muy especial para mí.

Estoy aprendiendo a soltar… a mi ritmo.

Y ojalá, donde sea que estés, estés bien.

¿Quién eres Roberto? ¿Qué es lo que realmente quieres?

Menudos días introspectivos que he tenido…. creo que es normal después de meses tan caóticos, ahora que todo está fluyendo bien, puedo tener tiempo y calma de pensar en mí, estabilizarme.

Es curioso, últimamente cuando salgo de fiesta o de “desmadre”, no dejo de sentirme que me estoy alejando de mis metas y propósitos. Es como si mi vieja identidad, estuviera chocando con esta nueva. Me quiero alejar de las drogas, del alcohol, de todo eso, pero sigo atrapado en un círculo de amistades y profesión donde eso es el pan de cada día. Y empiezo a preguntarme, ¿sigo encajando aquí?

Mis amigos, los amo con toda el alma, pero sé que salir con ellos va a implicar, excesos, y digo, eso no me molesta tanto, el problema es la resaca emocional los días siguientes. Darme cuenta que estoy a miércoles y que ya perdí el lunes y martes para hacer cosas realmente productivas.

Creo que ya no encajo en mi realidad… ese Roberto, ¿realmente era Roberto? ¿O era un personaje creado, una identidad que encajaba más en el mundo de la farándula y la fama?

Gommo…. ¿en qué te convertí? ¿en qué momento te perdiste en el camino?

¿Dónde quedó tu verdadero estilo? ¿Tu autenticidad? ¿Tu aura bonita?

Ya no has producido música….
Ya tocas siempre lo mismo….
Y ya estás parado… pasaste de esta en la cima, a paralizarte por miedo, y por presión.

Pero, ¿qué es lo que realmente quieres Gommo?
¿Realmente quieres seguir viviendo?
¿O es momento de que Roberto tome las riendas de la vida?

Creo que te voy a dormir temporalmente…..
En lo que recuperas la claridad de tu rumbo, que sé lo estás haciendo.

Roberto vuelve al juego.

Y vuelve con un proyecto nuevo.

Mi voz, al fin será escuchada.
Ya no tendré miedo del qué dirán.
Tengo mucho qué decir.
Ex-amores de los que tengo que hablar.
Gritarle mi amor a través de versos.
Que se escuchen hasta la cordillera de los Andes.

Y que la voz me abra nuevos caminos,
Sane mi alma,
y te haga saber lo mucho que al día de hoy, sigo pensando en ti.

Eso es lo que quiero…

Que la verdad al fin salga a la luz.
No me quiero guardar más las palabras.

Porque la palabra es fuerte, como la de Dios.

¿Me sigues pensando?

A veces me pregunto si alguna vez se te cruza mi nombre por la cabeza.

No en esos momentos obvios… sino en los pequeños. Cuando escuchas una canción que se parece a algo que vivimos. Cuando pasas por un lugar que alguna vez compartimos. O cuando, sin razón aparente, te llega ese recuerdo breve que dura apenas unos segundos pero que deja una sensación rara en el pecho.

Porque a mí me pasa.

No todo el tiempo, pero sí en esos momentos silenciosos en los que la memoria se cuela sin pedir permiso. Y entonces me pregunto si allá, en tu mundo, existe también ese instante en el que algo te hace pensar en mí.

No lo pregunto con expectativa ni con reclamo. Solo con curiosidad.
Porque hay personas que pasan por tu vida… y luego están las que, incluso cuando ya no están, siguen dejando pequeñas órbitas dentro de ti.

A veces me pregunto si yo soy una de esas para ti.

Si alguna vez, en medio de tu día, te descubres recordando cómo era estar cerca de mí.
O si todo eso ya se volvió solo una historia que quedó atrás.

Supongo que nunca lo sabré.

Pero hay noches en las que me gusta imaginar que, en algún punto del mundo, por un segundo… tú también me recuerdas.