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Palabras de Desamor De ti Chile

By Roberto G. Aurioles

Dame la cordura

Ya estoy próximo a cumplir una semana viviendo en La Roma, es increíble como cambiar de espacio y de aires, hace que todo empiece a fluir mejor. Estoy cerrando varios proyectos, y ando super enfocado en el trabajo.

Ni siquiera sé cómo he sacado la calma estas semanas con todo el tema de que mi mamá ha estado en el hospital. Espero ya esta semana la den de alta. Me imagino que ya debe estar harta, algo que valoro mucho de ella es que se mantuvo fuerte y paciente ante semejante operación y proceso. Aferrada a la vida y a seguir adelante, es algo que le debo aprender y seguir el ejemplo.

Estoy mejorando en todo lo posible, quiero ser mejor hijo y que se sienta orgullosa de mí, que sé que siempre lo ha sido, pero en verdad quiero volver a ser esa persona exitosa y empresaria que siempre fui. Pero sí ha sido difícil agarrar este nuevo chip, por más que quiero enfocarme en el trabajo, estar yendo al hospital casi diario, las vuelvas e idas, el estrés de que en cualquier momento todo se puede poner oscuro, ha sido un obstáculo que he sabido sobrellevar.

Por otro lado, es raro…. pero no sé por qué sigues apoderándote de mi mente. Ya pasaron dos años y sigo con secuelas de tu recuerdo. Cosas tan simples como destapar un bote de café en polvo y servírmelo, me transportan contigo despertando en Valparaíso. Comprar una cerveza artesanal random en el súper, destaparla y al primer trago transportarme a tu departamento disfrutándola contigo. Ya ni te digo cuando tomo un micrófono y quiero producir música cantando, pienso en mi estudio improvisado en tu terraza con vista a las montañas.

Supongo que me tendré que acostumbrar a tener esos flashazos constantes, de cosas cotidianas que me recuerdan a ti. Me da tristeza pensar que ya no se repetirán… Seguro ya ni siquiera me quieres ver en pintura.

Me pregunto si has llegado a leer todo lo que escrito sobre ti. Si sigues al pendiente de mí.

Aunque siento que tu corazón le pertenece a alguien más, es curioso, siento que todas esas ganas que quiero de estar contigo, tú las tienes con alguien más. Al menos algo seguimos teniendo en común, seguimos sufriendo por alguien a quién aparentemente no le importamos, y esperamos cosas que ya no van a ocurrir.

Supongo que debo seguir adelante, acostumbrarme a tu recuerdo, y pensar en generar algo nuevo.

Justo esta semana llegó este nuevo chico a mi vida, un aparente crush de hace años de que de la nada reaparece en mi vida, con una certeza y seguridad, e incluso se me declaró, dice que quiere intentar algo bien conmigo. Y aunque la verdad se siente lindo, llevaré mi corazón con cautela, y evitaré cometer los mismos errores que cometí contigo. Apenas nos vamos a empezar a conocer, y es raro, tener que vivir esa sensación de volver a conocer a alguien, volver a sentir la chispa (¿la volveré a sentir?), volver a entregarse.

Me hubiera gustado que este nuevo intento de entregarme a alguien, fuera de nuevo contigo. Me va a costar mucho entregarme a alguien más.

Igual ya quedó claro que eso contigo ya no ocurrirá, así que supongo debo intentar.

No sé si estoy listo para una relación, tu recuerdo aún me sigue atormentando y eso me preocupa. Y aunque ahora sí la semana pasada fue el cierre definitivo entre tú y yo, porque dudo mucho de que el milagro de que me busques ocurra, no sé…

Siento como si apenas hubiéramos cortado. Aunque ya tiene prácticamente año y medio, apenas estoy procesando este cierre y ruptura. Una parte de mí quiere seguir un ratito solo, pero otra parte de mí me dice que debo darle una oportunidad a este nuevo chico.

No sé qué es lo que va a pasar.

Por mientras seguiré trabajando en mí, en mejorar mi físico, conseguir chingos de clientes y tener dinero para hacer lo que se me hinche la gana. Ese es mi objetivo de este nuevo mes. Supongo que mantener mi mente ocupada es la mejor solución para mantener la cordura.

Al menos ya se acabó abril, y espero ya pronto den a mi mamá de alta. Qué mes en verdad más difícil, pero bueno, aquí sigo… sobreviviendo supongo.


¿palabras de desamor?

Creo que el título de este blog ya cumplió su propósito…. toda esa catarsis logró su cometido. Creo que este nombre tan deprimente, ya no representa la fase actual de mi vida.

Tocará pensar en un nuevo nombre, algo que represente… no sé, todas estas locuras que me están ocurriendo. Nuevas aventuras, nuevas experiencias, ¿nuevos amores quizás? No sé, pero creo que quiero un nombre mucho más optimista.

Hoy empieza una nueva historia, conmigo mismo, donde mi nueva persona brilla y termina de descubrir todo su potencial.

Voy a empezar a pensar en nuevos nombres, pero ya no más palabrasdedesamor.com

Salto cuántico

La vida no termina de sorprenderme, y es que cuando la vida ya no te quiere en ciertas situaciones, o con ciertas personas, siempre es demasiado sabia y clara.

Desde que empezó el año lo he tenido bastante claro, el nuevo rumbo que mi vida debería tomar. Y es que me sentía como vacío, como si de la nada, en todo lo que me estuviera involucrando, ya no me representara para nada. Y aunque no me estaba resistiendo al cambio, de una u otra forma, seguía cayendo en las mismas situaciones, y cada vez confirmando más que yo ya no encajo ahí.

Hoy… creo que veo todo con bastante claridad. Ya no me puedo aferrar a esa anterior identidad, a esa anterior relación, a esas amistades que ya no encajan en mi vida, incluso, hasta sentía la urgencia de salir de mi bello Puerto Vallarta. Al menos darme un break, volverme a perder en la vida citadina real.

Y es que todo lo veo bastante claro:
– Un nuevo hogar.
– Muchos viajes.
– Nuevos proyectos.
– Nuevos clientes.

Todo gracias a una nueva identidad que he estado trabajando, y en esta semana, mágicamente todo se está alineando de acuerdo a este nuevo yo.

Estoy emocionado, voy a volver a vivir en La Roma, obviamente me estaré dando mis vueltas en Puerto Vallarta. Incluso me están invitando a varias cosas de mi antigua universidad, nuevos clientes están llegando, retomando el mundo de la publicidad y la industria del diseño. Varias viejas y exitosas amistades están volviendo a mi vida, y otras nuevas bastante interesantes se están manifestando. Pero lo sorprendente es que todo mágicamente se está dando, sin que yo realmente me esfuerce, como si la vida me dijera: Roberto, estás listos, sabes qué hacer y cómo, y bandeja de plata me pusiera esta nueva vida. Sé que requerirá mucho más esfuerzo y compromiso de mi parte, pero en verdad, no me molesta. Las cosas que valen la pena, cuestan.

Es como si ese Roberto de hace 3 años, exitoso y que se comió con todo a la ciudad, estuviera de vuelta, pero esta vez más fuerte, más sabio y estratégico.

Tengo muy claros los pasos a seguir, y debo hacerle caso a estas oportunidades y llamados, que la vida me lleva dando desde enero.

Voy a dejar de aferrarme a todo eso que sé perfectamente me ha estado atrasando y limitando. Toca soltar eso último a lo que me he estado aferrado.

No voy a estar persiguiendo, lo que la vida no quiere para mí.

Y no me da miedo….. porque tengo tan claro el éxito que se viene a mi vida. ¡Estoy emocionado!

Se vienen muchos cambios radicales en este fin de semana, ¡vamos con todo!

Regresar al pasado ahora

Hay momentos muy clave en los que me hubiera gustado haber tomado otras decisiones. ¿Cómo sería mi presente hoy si no hubiera hecho tal… y tal?

Este fin de semana me di cuenta que la decisión que tomé, sí me llevó a cierto camino de éxito. Me he convertido en alguien muy respetado en la industria. El sueño por el que tanto trabajé…. pero una parte de mí, muy en el fondo, sabe que hubiera preferido otro camino.

Si ese día, en vez de dejar que la rabia de nuestra inesperada ruptura me obligara a tomar ese vuelo no planeado, hubiera mejor…

*Cierra los ojos*

*Los abre*

Roberto viendo la puerta de ingreso hacia los filtros de abordaje.

Volteo y te miro directo a los ojos.

Sabes…. No me quiero ir.
Tenemos tantos planes juntos.
Vine aquí para celebrar tu cumpleaños. 
¿Cómo me voy a ir por estas dificultades?
¿Y todo lo que tenía preparado para ti?
La sorpresa que quería darte.
Tenemos un viaje juntos a la playa.
Sé que me dijiste que querías cerrar este viaje de la mejor manera.

Y es que no me quiero ir.

Porque si tomo ese vuelo, sé que no hay marcha atrás.
A la mierda el vuelo, a la mierda los eventos.

Quiero estar contigo.

Porque estar contigo me hace feliz.
Me hace ser mejor persona.
Me trae paz a mi vida.
Me gusta estar contigo.
Verte llegar todos los días.
Tu mirada que me vuelve loco.
Tu acento que me derrite al escucharte.
Tu intelecto y tu laberinto mental en el que me gusta perderme.
Tu cuerpo que me encanta recorrer con mi boca.
La calidez de tus abrazos.
Dormir a tu lado, viendo tu carita de angel.

Sé que tú también muy en el fondo sientes lo mismo por mí.
Porque sabes que lo nuestro es muy especial.
Que hemos roto los límites de la distancia.
Los límites del amor convencional.

No me quiero ir.

Y sé que seguirás negando que lo nuestro pueda funcionar.

Pero no me quedaré sin intentar.
Al menos sin intentarlo solo una vez más.
Porque no me interesa perderme de nuevo.
Si me tengo que perder en ti.

Nuestro amor ha sobrevivido a lo internacional.
Colombia, México, Perú, Chile.
Nos queda mucho más por descubrir juntos.

Te encontré a ti.
Y tú me encontraste a mí.

Me quedo contigo, que pase lo que tenga que pasar.
No quiero que esto sea lo último. 

Si voy a volver a pasar esa puerta de abordaje.
Quiero que sea contigo a mi lado.

Juntos a donde quiera que nuestra historia tenga que continuar. 

Radio Desamor

¡Bienvenidos a Radio Desamor!
El espacio donde no romantizamos el dolor… lo decimos tal cual es.

Hoy arrancamos este segmento con una dedicatoria directa para el protagonista de esta página… un tal Roberto, por parte de un radioescucha anónimo.

Porque a veces no se trata de extrañar a alguien, sino de sentir que no fuiste suficiente… de quedarte con esa sensación incómoda de haberlo dado todo y aun así no haber llenado el vacío.

La canción que suena hoy habla justo de eso: de sentirse reemplazable, de ver cómo alguien sigue adelante sin ti… y de ese pensamiento que pesa más de lo que debería: “tal vez nunca fui tan importante”.

Si alguna vez te has sentido así… esta va contigo.

Esto es Waste de Foster the People. 🎧

WASTE – FOSTER THE PEOPLE

I’ll hold your hand when you are feeling mad at me
Yeah when the monsters they won’t go
The windows, they wont close
I’ll pretend to see what you see

How long, I say how long, will you re-live the things that are gone?
Oh yeah the devil’s on your back but I know you can shake him off
And every day that you want to waste, that you want to waste, you can
And every day that you want to wake up, that you want to wake, you can

And every day that you want to change, that you want to change, yeah
I’ll help you see it through ‘cause I just really want to be with you
You know its funny how freedom can make us feel contained
Yeah when the muscles in our legs aren’t used to all the walking

I know if you could snap both your fingers than you’d escape with me
But in the meantime I’ll just wait here and listen to you when you speak, or scream
And every day that you want to waste, that you want to waste, you can
And every day that you want to wake up, that you want to wake, you can

And every day that you want to change, that you want to change, yeah
I’ll help you see it through ‘cause I just really want to be with you

And every day that you want to waste, that you want to waste, you can
And every day that you want to wake up, that you want to wake, you can
And every day that you want to change, that you want to change, yeah
I’ll help you see it through ‘cause I just really want to be with you

Amar bien también es saber irse

Hay una idea peligrosa que muchos aprendimos sin darnos cuenta: que el amor verdadero se prueba en la resistencia. En aguantar. En dar todo, incluso cuando el otro ya no está dando nada.

Nos enseñaron que amar es insistir, luchar, demostrar, no soltar.
Y que si te vas… es porque no amabas lo suficiente.

Pero la vida —no las películas— termina enseñando otra cosa.


Hay relaciones que no terminan de golpe.
Se van apagando.

Primero cambian los tonos.
Luego las respuestas.
Después, el interés.
Y un día te das cuenta de que ya no estás construyendo algo con alguien…
estás sosteniendo algo tú solo.

Y ahí empieza el verdadero conflicto.

Porque el corazón quiere quedarse,
pero la realidad ya se fue.


Uno de los errores más comunes —y más dolorosos— es creer que amar mucho puede compensar la falta de amor del otro.

Que si das más:
más paciencia,
más comprensión,
más presencia,
más entrega…

eventualmente el otro va a reaccionar.

Pero no funciona así.

El amor no se equilibra con esfuerzo unilateral.
No se negocia con sacrificio.
Y no crece en la insistencia.

El amor sano necesita dos.

También está esa fantasía silenciosa:
la de que un día la otra persona va a tener una epifanía.

Que va a regresar.
Que va a luchar.
Que va a hacer “eso imposible” que valide todo lo que sentiste.

Pero la mayoría de las veces… eso no pasa.

Y no porque no hayas sido suficiente,
sino porque la otra persona simplemente no estaba en el mismo lugar emocional que tú.

Aceptar eso duele.
Porque rompe dos cosas al mismo tiempo:

la relación…
y la historia que habías construido alrededor de ella.

Soltar, entonces, deja de ser una decisión romántica.
Se vuelve una decisión necesaria.

No porque dejes de amar,
sino porque entiendes que quedarte también es una forma de perderte.

Soltar no es rendirse.
Es dejar de negociar tu paz por una posibilidad.

Es mirar de frente la realidad, aunque no sea la que querías.

Es elegirte, incluso cuando todavía sientes.

Hay un momento —muy específico— donde algo cambia.

Dejas de preguntarte:
“¿cómo hago para que esto funcione?”

Y empiezas a preguntarte:
“¿por qué estoy intentando que funcione solo?”

Ese cambio lo transforma todo.

Amar bien no es darlo todo sin medida.
Es saber cuándo sí… y cuándo ya no.

Es entender que la reciprocidad no se ruega, se reconoce.

Que el interés no se interpreta, se nota.

Y que el amor, cuando es real y sano, no te deja constantemente en duda.

Irte de alguien que quieres no se siente como victoria.
Se siente como pérdida.

Pero hay pérdidas que te acomodan la vida.

Que te regresan a ti.
Que te enseñan límites.
Que te obligan a reconstruirte con más claridad.

A veces, el acto más honesto de amor
no es quedarse…
es saber irse a tiempo.

Y aunque no tenga nada de cinematográfico,
es probablemente lo más real que existe.

El amor no es como en las películas

El amor no es como en las películas

Me pongo a pensar en todas esas escenas, donde después de la ruptura, finalmente la persona que la está cagando tiene esa epifanía y hace lo imposible para remediar las cosas y no dejar ir al amor de su vida. Tomar un vuelo de último momento, o las llamadas de desesperación antes de que se vaya de por vida, o evitar que su amor se case con otra momenta. Esos momentos donde si no se hace nada, se pierde definitivamente ese amor.

Pero bien dicen, pasa en las películas, pasa en TNT, pero en la vida… já, la vida es diferente.

Siempre he tenido el sueño de que alguien haga ese algo imposible por mí, porque yo sí que lo he hecho…. y aún así, termino destruido porque el desenlace jamás es el que quiero. A mí jamás me ha vuelto a buscar un ex…. jamás me han hecho algo realmente romántico que diga, wow, en serio te creo que quieras estar conmigo. Tan sólo me dejan ir….

Quizás algún día llegue ese momento de película.

Soltar como último acto verdadero de amor

Soltar como último acto verdadero de amor

No sé si estoy haciendo lo correcto enviándote este último mensaje,
Porque es curioso, por más que yo quiero intentar estar contigo
Me estoy viendo obligado a dejarte ir.
¿Cómo dejar ir a alguien que tanto quieres?
¿A alguien con quién estás dispuesto a todo?
Un verdadero desafío digo yo.

Pero… es si no lo hago, igual nada va a cambiar
Seguir escribiéndote para obtener respuestas frías,
si es que las llego a obtener.
Me termina dañando más, de lo que ya dañado me has dejado.
Y es que sí…. me has dejado.
Me has dejado por un motivo que no termino de entender del todo.
¿El qué hice mal?
Sí, tuve mis detalles malos, pero… los he sanado.
Y mi amor por ti siempre ha sido real, y leal.
Tan leal que al día de hoy mi corazón te sigue perteneciendo.
Pero ya no puedo más…. creo que merezco un poco más de respeto.
¿Tan poco valió para ti lo nuestro?
Tu indiferencia y desprecio sólo comunican eso.
Y no entiendo para qué me sigo aferrando a esto.
Creo que estoy enganchado con un espejismo de alguien que ya no existe.
Quizás sería más fácil si nos viéramos cara a cara,
Pero la distancia siempre será nuestra limitante.

Entonces… tengo que dejarte ir.
Y no es algo que yo quiera,
Pero me quedó claro que es lo que tú sí quieres.
Espero encuentres lo que tanto buscas,
Y de igual modo, espero yo poder entregarme nuevamente a alguien que sí decida quedarse conmigo.
Creo que es lo que los dos merecemos.
Porque yo estaba dispuesto a TODO.
Pero el todo no es suficiente para ti.

Ojalá algún día podamos repetirnos

Hay días en los que despierto con la sensación de que todavía estás aquí.

Como si en algún rincón del tiempo siguiéramos abrazados,
con tu cuerpo junto al mío,
dejando que el calor le gane al frío.

A veces extraño lo simple:
hacerte desayuno, el café de la mañana,
la emoción silenciosa de saber que ibas a volver,
como quien espera algo que sabe que le pertenece… aunque nunca fue realmente suyo.

Y es que sí…
me gustaría repetir.

Repetir esa sensación de que el corazón encuentra hogar en alguien más.
Repetir la calma, la complicidad, lo que fuimos cuando todo fluía sin esfuerzo.

Si la vida nos diera otra oportunidad,
me gustaría hacerlo distinto.
Más consciente, más presente… sin dar nada por hecho.

Pero también entiendo algo:
no todo lo que queremos repetir está destinado a volver.

Y aunque una parte de mí aún te elige,
otra empieza a entender que amar también es soltar.

Quizás algún día coincidamos de nuevo.
En otro momento, en otra versión de nosotros,
sin pendientes, sin ruido… y entonces veremos qué pasa.

Por ahora, me quedo con lo que fue.
Y con lo que, por un instante, se sintió como todo.

Soltar también es avanzar

Hubo un momento en el que creí que esperar era una forma de amar.
Que insistir, sostener y no soltar, hablaba de lo mucho que estaba dispuesto a dar.

Pero con el tiempo entendí algo distinto:
también hay amor en saber cuándo detenerse.

Han sido meses de silencio, de intentos que no encuentran respuesta, de ilusiones que solo viven en mi mente. Y llega un punto en el que uno se cansa… no de amar, sino de sostener algo solo.

No puedo seguir atado a una historia que ya no se está escribiendo conmigo.

Hoy elijo soltar.
No porque deje de sentir, sino porque necesito paz.
Porque ya sufrí suficiente intentando que algo pase, cuando la realidad ha sido clara.

Seguir esperando no va a cambiar las cosas.
Y aunque una parte de mí quisiera creer que en algún futuro coincidiremos y todo se acomodará… hoy entiendo que mi vida no puede quedarse en pausa por esa posibilidad.

Si algún día volvemos a encontrarnos, será desde otro lugar, desde otras versiones, y que pase lo que tenga que pasar.

Pero hoy, por mí, me voy.

Te dejo ir con cariño, pero también con claridad.
Te dejo en tu silencio, porque ahora entiendo que eso también es una respuesta.

Y yo… sigo adelante.

Porque sé que soltar esto no me rompe, me construye.
Me empuja, me libera, me acerca a todo lo que sí está destinado para mí.

Quizás algún día mi ausencia también diga algo.
Y tal vez entonces sea tarde.

Pero eso ya no me corresponde.