Palabras de Desamor De ti Chile

By Roberto G. Aurioles

Gracias…. (parte 1)

A veces me pregunto cuántas cosas te he escrito, y sé que no las lees, y quizás jamás las leerás.
Me pongo a pensar, ¿cuál es el objetivo de todo esto?

Ya no volverás a estar conmigo, y creo que jamás sabrás todo lo que realmente me hiciste sentir.

Pero… aún así, sigo escribiendo, con una pequeña esperanza de que un día tengas ánimos de stalkearme y llegues a este blog. Aunque me encantaría que me escribieras, que veo muy poco probable, al menos me gustaría que supieras todo lo que realmente representaste en mi vida y todo lo que moviste en mí.

Y sólo quiero agradecerte.
Gracias por quererme aunque yo fuera un desastre.
Gracias por intentar comprenderme.
Por todos tus abrazos, caricias, besos, detalles.
En verdad no olvido nada, es muy difícil olvidarte.

No olvido cómo te recibí con flores y chocolates en Perú. Es un gesto que no he hecho con nadie, quizás muy cliché, pero sé que te gusta lo romántico. No olvido la vez que estuvimos en el VIP del aeropuerto, trasnochando para tomar el vuelo de vuelta a Chile. Cuando nos fuimos a Valparaíso, compraste por error los boletos equivocados, pero logramos aún así llegar a tiempo. Hicimos unas compras en el super y estuvimos en ese airb&b con vista hermosa. Me ayudaste a grabar mi set, con todo y dron que casi destruyo en el intento. Me apoyaste y echaste porras en todo momento con mi sueño. Toda la caminata que dimos por las playas de Valparaíso, ¿recuerdas ese castillo que parecía sacado de la película de la Sirenita? Te dije que tú eras mi príncipe Erick.
Fuimos a comer a una fonda, que encontré en google maps pero que para nada nos decepcionó, y terminamos yendo a las dunas, para grabar uno de los sets más épicos que he tocado en mi vida. Fue estando contigo cuando produje todas esas canciones, y que luego sonaron en una pasarela de alta costura en Guadalajara.

Gracias por todo tu amor, por compartir tu mundo conmigo, vimos juntos el señor de los anillos, que el final jamás me enteré por quedarme dormido. Vimos también Steven Universe, me dijiste que te gustaba cuando nuestras gemas se unían. Se me hizo tan tierno y dulce. En verdad extraño toda tu inocencia, tu modo tan bonito de ver el amor.

Como me encantaría tener aunque sea una segunda oportunidad, de volver a tomar tu mano, besarte, demostrarte que he cambiado y seguir nuestros planes juntos. Perdóname por todos mis arranques de ira por dramas sin sentido, aún así me aguantaste varios. Y todas las cosas malas y negativas que te hice sentir, recuerdo cada una de ellas, y de cada una de ellas me arrepiento. Por eso no quiero recordarlas ni siquiera en esta carta, porque son pensamientos que no te representan y jamás mereciste sentir.

Eres increíble, trabajador, leal, honesto, directo, tu habilidad de comunicar las cosas, con todo el tacto del mundo. Un gran partido, que yo no estuve a la altura…. esa fue la lección por la cual creo que llegaste a mi vida. Me hiciste abrir los ojos y darme cuenta que, aunque tengo muy buenas cualidades, tengo bastante camino que mi alma debe purificar y mejorar.

Me arrepiento mucho de muchas cosas, de no haberme quedado más días, de no haber hecho ese último viaje juntos. De haberme despedido de esa forma tan espantosa en el aeropuerto, de todos los dramas estúpidos que hice. Te alejé de mí, cuando eras una persona completamente increíble. Y no sé si podré recuperarte, creo que ya en serio ya es muy tarde… y me dan ganas de llorar cuando sé que todo lo que íbamos a tener juntos, ya no va a ocurrir. Ya lo estás viviendo con alguien más.

¿Recuerdas cuando te pusiste borrachito tomando Absenta? Y me dijiste que Valparaíso es una ciudad que me representa. Caminamos harto bajo el sol, y acabamos en un local de comida mexicana, tú eras el más feliz con tus quesadillas. Había una chica DJ tocando un set increíble, estábamos super agusto abrazándonos. Y cuando íbamos por completos y cerveza al bar cerca de tu casa, yo estaba enamorado de su cerveza artesanal. Siempre pasábamos por una tiendita y te pedía que me compraras un mazapán o un gansito, supongo en un intento de satisfacer mi niño interior.

Aún tengo tu funda de pasaporte, pero que tristemente creo que ya no tendré jamás un pasaporte chileno. Ni siquiera me importaba tanto la nacionalidad, pero el hecho de que eso simbolizaba de manera indirecta que sí te querías casar conmigo, me hace sentirme idiota en haberte alejado de mí.

Lamento todo lo que te hice, y lo seguiré haciendo quizás por meses, quizás años. No sé cuando podré olvidarte, supongo que cuando llegue alguien más que distraiga mi mente. No me urge estar con alguien más, pero sí siento mucha pena de pensar que ya te perdí. Veo muy difícil que tú quieras regresar.

Seguiré escribiendo en este blog, seguiré dedicándote versos, y recordando más momentos y agradeciéndote más. Al menos así, aunque pasen los años, queden aquí inmortalizadas las cosas bonitas y todo el amor que me hiciste sentir.

Te quiero C.