Recuerdo el día que me regalaste este pasaporte y ese pin de llamita. Recién volvías de tu viaje al otro lado del mundo, y yo también volvía de México para estar de nuevo en tus brazos. Me diste varios regalos, muy bonitos, como el chocolate, los dulces, un estuche de piel y un sin fin de detalles. Siempre sabías como sacarme una sonrisa. El estuche de piel creo que es el que más me ha acompañado en mi día a día, lo uso para organizar todos mis cables y cosas, ya sabes, yo siempre cargo con mil cosas tecnológicas.
Pero ahora que volví a la ciudad, me encontré de nuevo con esta funda azul: “And so…. the adventure begins.”. Una premisa que inspira, y creo que hablaba de la gran historia que íbamos a vivir juntos, viajando y descubriendo aún más el mundo. El simple hecho, de que me dieras esa funda, me hace pensar en que realmente querías que yo tuviera ese pasaporte chileno. Fue como una especie de anillo de compromiso, que me diste con todo el amor del mundo.
Me emociona recordar ese momento y lo que significaba para ti ese gesto, y que ahora para mí adquiere un nuevo significado. Una funda… que tal vez jamás llegue a ver ese pasaporte chileno, pero que aún así, me trae una sonrisa por recordar lo lindo que eras conmigo.
Es triste pensar que se quedará vacío…. y aunque podría seguir frustrado y arrepentido, creo que debo entender que es de las pocas cosas que aún me conectan contigo, y no quiero perderlo. Eres parte de mi vida, una muy importante, aunque tú no lo creas. Estoy muy agradecido contigo, porque me enseñaste a ver todo lo que estaba mal en mí, y que tengo realmente brillo a pesar de la oscuridad que me rodea.
Hoy te escribo desde el amor que te tengo, y seguiré teniéndote. Lo que haría por poder volver a ese momento, y dar lo mejor de mí para llenar ese pasaporte ficticio de sellos de todas partes del mundo, a tu lado.
Pero la vida no fue así… estoy en esta dimensión donde tomé la decisión equivocada, saqué lo peor de mí y alejé a un hombre con el que probablemente, pude haber construido una vida hermosa, llena de amor y felicidad.
Lamento no haber estado a la altura, sigo trabajando en mí. Espero en algún punto podamos reencontrarnos y conozcas esta nueva versión de mí. Soy muy diferente a la persona que conociste, y quiero afirmar que para bien. Al final, decidí dejar ese rumbo que no me iba a traer nada bueno a mi vida. Lo malo es que ya es tarde… el precio por no abrir los ojos a tiempo me quitó algo muy valioso: tu amor, tu cuerpo, tus sonrisas, tus abrazos, dormir a tu lado, despertar dándote besitos, y todos esos rituales que teníamos juntos, ahora son solo sueños de los que no me gustaría despertar. Me quitó todos los viajes que viviríamos juntos, conocer el norte de Chile, conocer de dónde vienes, ver a donde vas a llegar, celebrarte en tus éxitos, acompañarte en tus penas, conocerte más a fondo, terminar de descubrir ese corazón tan bello que tienes.
Ese pin de llamita, lo conservo con mucho cariño, porque me recuerda a tu alma, tan sincera, inocente y bondadosa. Toda esa ternura dentro de ese cuerpo de hombre del que me enamoré completamente, y al día de hoy, sigo extrañando. A su vez, lo veo como un reflejo de que tú también viste toda esa luz dentro de mí. Es un recordatorio de que no debo dejar de actuar con el corazón, y dejar de escuchar a esos pensamientos oscuros que se apoderaban mucho de mí. Es mi propósito, alejarme de todas esas conductas y situaciones que provocaron alejarme de ti.
Soy culpable de que esa funda se quede vacía, y no me queda nada más que agradecerte por tanto. Espero de todo corazón que estés donde estés seas feliz, y si llegas a pensar en mí, espero que sea por cosas positivas, y si es por algo negativo, te pido una disculpa de todo corazón porque lo que menos que merecías era sentirte así. Recuérdame como aquél chico que te sacó muchas sonrisas, olvida a ese demonio que salía a relucirse cuando yo ya no estaba lúcido.
Espero que la vida en algún punto nos vuelva a reencontrar. Y si no es así, por favor, sé muy feliz. No te dejes de enamorar. No te dejes sucumbir por la maldad. Tu bondad es tu mejor cualidad, así como yo la tuve hace años, por favor, si la vida se pone difícil, prométeme que jamás la vas a perder. Tu luz y tu esencia, son de las cosas más bonitas del mundo. Yo siempre estaré para ti, nunca tengas duda de eso. Sabes perfectamente cómo contactarme, no tengas jamás miedo a hacerlo. Me dará mucho gusto saber de ti, siempre es un gusto, lo fue y lo será.
Te recordaré siempre con mucho cariño… si Dios lo quiere, y si tú lo quieres, que nuestros caminos vuelvan a coincidir. Si ocurre, prometo esta vez no cometer los errores, y dar lo mejor de mí para que ese pasaporte, esté lleno de sellos de inicio a fin.